Hablando en plata

Sin futuro

14.05.2016 | 02:00

Días atrás se han conocido dos datos desoladores para las islas. Por un lado, más de medio millón de canarios no tienen el graduado en ESO, lo que supone uno de cada cuatro, o por utilizar porcentajes, el 40%, siendo más exactos, según un informe publicado por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. En total, 561.017 personas de entre 18 y 60 años no cuentan con el título de Educación Secundaria Obligatoria, y lo que es aún más preocupante, de estos solo 23.000 adultos cursan alguno de los estudios de formación profesional. Sin duda, estos datos ayudan a contextualizar las carencias de nuestro sistema laboral, el cual se ha caracterizado por puestos que exigen una baja formación, y que por consiguiente están acompañados de un salario bajo.

Muchas de las personas que no cuentan siquiera con el graduado en ESO son jóvenes, gran parte de los cuales prefirieron abandonar las aulas para incorporarse al mundo de la construcción, creyendo que este era un maná y que podrían cobrar como albañiles sin ningún tipo de formación, en ocasiones más que un arquitecto. Evidentemente, el tiempo ha demostrado que no todo el monte es orégano, y que se trataba de un sistema insostenible, el cual ha provocado que Canarias cuente con una de las tasas más altas de desempleo de todo el país, así como el segundo salario medio más bajo de toda España. Sin embargo, a pesar de este demoledor informe se observa como muchos de los que a pesar de contar con una formación a todas luces inexistentes, prefieren no incorporarse a las aulas. Es obvio que esto no es solo responsabilidad de cada uno, sino de la ineficacia y la dejadez que tradicionalmente han tenido los distintos consejeros del ramo por la formación para los adultos, puesto que no se puede comparar la educación en un joven que en una persona de más de 50 años, la cual probablemente cuente con varios años de experiencia laboral, y una familia lo que sin duda complica el continuar acudiendo a las aulas.

El otro dato por el que dan ganas de llorar, es que el salario medio de los canarios se sitúa en 1.402 euros mensuales, muy lejos de los más de 1.800 de media que ganan los vascos, algo que sin duda para nada ayuda a la recuperación económica. La calidad del empleo que se crea es baja, por mucho que el Partido Popular trate de sacar pecho, la inmensa mayoría de los nuevos contratos que se firman son temporales, de tiempo parcial, y con bases de cotización menores a lo que se venía realizando hasta ahora, lo que sin duda está empezando a crear problemas aún más graves como es la falta de liquidez en la Tesorería de la Seguridad Social, lo que sin duda dificultará y mucho el pago de las pensiones en los próximos 30 años.

Por último, el Cabildo de Tenerife con su presidente a la cabeza, han rechazado los planes de empleo del Ejecutivo Regional por ineficaces, algo en lo que sin duda tiene razón Carlos Alonso, aunque en esta ocasión se trate una vez más de un ataque contra el PSOE que una mayor preocupación por los desempleados de la isla. Canarias necesita formación, y de la buena, completa y adaptada a un mercado laboral cada vez más exigente.

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