Crónicas de la Revo-ilusión

El mundo según Sadiq

12.05.2016 | 02:00

S adiq Kahn, musulmán, hijo de inmigrantes paquistaníes, es el nuevo alcalde de Londres. Es el quinto de ocho hijos y fue a la universidad como sus hermanos. Su padre era conductor de autobús y su madre costurera. Vivían al sur del Támesis, en un barrio donde han nacido muchos como Sadiq, los británicos de piel aceitunada, de segunda o tercera generación. Sadiq se crió hablando urdu en casa e inglés en la escuela. Trabajó repartiendo periódicos y poniendo ladrillos en verano, para costearse los estudios. Ejerció como abogado, pero su vocación política le llevo a ser elegido diputado por el Partido Laborista a los 35 años. Firme defensor de la integración, siempre habló claro en contra de cualquier extremismo, condenando la violencia del islamismo radical. Formó parte del gobierno de Gordon Brown, y en el 2013 dio su apoyo explícito a la ley de matrimonio gay, lo que le ocasionó ganarse enemigos dentro de su comunidad.

Sus seguidores lo llaman Ciudadano Khan y lo consideran un hombre del pueblo, por encima de la raza y de la religión. En una dura campaña electoral, fue barrio a barrio, convenciendo a una mayoría preocupada por la situación de la vivienda, el transporte, la carestía de la vida o la mala calidad del aire. Su elección es la consecuencia de la evolución demográfica y cultural de un país cada vez más multiétnico.

En su primer discurso, Sadiq se acordó de sus padres, y les dio las gracias por haberle proporcionado una educación. Se enorgulleció de que Londres "la mejor ciudad del mundo", le hubiese elegido a él, haciendo posible lo que parecía imposible, su personal utopía. El mensaje de esperanza que abandera Sadiq Khan es la mejor noticia para los defensores de otro sueño, el de una Europa unida frente al fanatismo. El líder musulmán del laborismo británico viene a demostrarnos que la convivencia es posible si entre todos derribamos los muros de la intolerancia.

Hay un mundo nuevo creciendo en cada rincón. De nuestra capacidad para asumirlo dependerá que tengamos éxito en la construcción de un modelo de sociedad abierta y basada en el principio de la solidaridad. En ello nos va la posibilidad de descubrir otros métodos de progreso o volver a la oscuridad.
rafadorta.blogspot.com

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