Tribuna abierta

Rodeados de aguas fecales

08.05.2016 | 00:16

Cómo se puede entender el rechazo tan grande al petróleo en Canarias mientras muchas administraciones no se han ocupado de los vertidos de aguas fecales? Hay que dejar claro que se trata de una contradicción insultante. Los mismos que abanderaron la lucha contra las prospecciones petrolíferas no les preocupaba lo más mínimo la porquería que vertían –y se sigue vertiendo– al mar por emisarios y colectores.

La contaminación de aguas residuales y las manchas de mierda, por hablar sin tapujos, parece que no afectan al turismo. Solo el crudo molestaba. ¿Puede haber algo más negativo que un visitante se bañe entre las porquerías que bajan por el desagüe? No es la primera vez que se cierra una playa de referencia por contaminación de bacterias fecales.

Si esto pasa en lugares controlados, qué ocurrirá en el resto de puntos de nuestra costa. No existe ni siquiera un censo de dónde se encuentran los puntos de vertido y cuántos son. Esta es la lamentable realidad. Por tanto, descontrol absoluto.

Lo más triste es que esto no se ha complicado de repente. En algunos sitios, como en Santa Cruz de Tenerife, la situación se arrastra desde hace 40 años y a nadie le había preocupado. 20 mil metros cúbicos de agua que van al mar con un mínimo tratamiento.

No es el único punto negro. Juan Emilio González, director gerente de CAFMA (Control Analítico de Fuentes Medioambientales), nos confirmaba en COPE Canarias que en Gran Canaria han contabilizado más de 200 puntos de vertido sin tratamiento. Uno de ellos, el vertido de Jinámar, supone unos 3 mil metros cúbicos diarios de agua que no pasa por ninguna depuradora. Así se entiende que las analíticas hayan constatado una contaminación 34 veces superior a la permitida por enterococos intestinales en Bocabarranco.

Algunos alcaldes han reconocido que este tipo de inversiones no les proporcionan votos porque entierran el dinero. No olvidemos que la primera responsabilidad es de los mandatarios municipales. Pero no pueden mirar para otro lado Cabildos y Gobierno de Canarias. Estos días hemos visto que ninguna institución asume su responsabilidad en este asunto.

Si observamos con calma la factura del agua, vemos que nos cobran por depuración. ¿Por qué se nos cobra por algo que no hacen? Es un fraude con todas las letras. Deberíamos rebelarnos contra este cobro injustificado y contra los políticos que contaminan nuestras costas sin despeinarse.

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