Tribuna abierta

Secundino vive, hoy más que nunca

07.05.2016 | 02:00

C ada año, por estas mismas fechas, nuestra asociación socio cultural Identidad Canaria contribuye a recordar y honrar la figura del Padre de la Nacionalidad Canaria, en un nuevo aniversario de su muerte física, acaecida en su ciudad natal de Santa Cruz de Tenerife el 4 de mayo de 1912.

Son muchas las iniciativas que hemos promovido para recordar su lucha política, además de su obra periodística y literaria en favor de la liberación nacional y social de Canarias, siendo una de nuestras principales satisfacciones la consecución del parque urbano dedicado a su figura en el barrio de Salamanca o la campaña de apoyo popular con miles de firmas para que el Cabildo adquiriera la casona donde viviera sus últimos años en Arafo, hoy convertida en centro cultural dedicado a su figura y obra, aunque sin disponer del apoyo y la implicación institucional que merece.

En este 104 aniversario no podemos abstraernos de la pavorosa situación de exclusión social, desempleo, marginalidad y hasta hambre física que padecen amplios sectores sociales en nuestra nación canaria, con indicadores desfavorables muy superiores a la media estatal, mientras el cáncer de la corrupción extiende sus metástasis por todos los ámbitos del poder político.

Un escenario dantesco muy similar al denunciado por Secundino en su época, demostrando que se trata de una constante histórica inherente al propio sistema capitalista y colonial padecido por nuestro pueblo, desde la ocupación de las islas por la Corona de Castilla hace casi seis siglos hasta la actualidad.

Efectivamente, desde principios del Siglo XX denunciaba la coexistencia y retroalimentación mutua de la sobreexplotación de nuestras clases populares por el liberalismo burgués colonial y la corrupción galopante de los integrantes de sus instrumentos políticos de dominación.

Escribía Secundino en 1904 , en El Obrero, órgano de la Asociación Obrera de Canarias, un artículo titulado ¿Dejar hacer? que no ofrece dudas:

"¿Consentir que siga esa jauría de políticos ambiciosos, engañando y envileciendo a nuestro pueblo, olvidados de la dignidad y el decoro?

¿Que esa piara de insaciables burgueses continúe inflando sus obesos vientres con la sangre de nuestro esquilmado pueblo?

¿Que se tolere a la burguesía coaligarse para arrojar al arroyo del hambre al pobre pueblo y a éste se le cohíba con guerra armada, la unión para defender su mísero salario o para declararse en justa huelga?

¿Consentir, indiferentes, tanta injusticia, tanto latrocinio, tanta inmoralidad en estas islas?

¿Cómo evitar un suspiro dolor al contemplar esos pequeñuelos del proletariado donde se pinta la indigencia, donde se ve la infección, donde se contempla el hambre?

¡Calle en buena hora el egoísta que, semejante al buey, mira siempre hacia el suelo donde mejor puede pacer! ¡Calle también la burguesía embebida como el buitre, sobre las espaldas de los hombres!

Donde sólo impera el caciquismo, donde la ley no tiene más representación que la voluntad del amo, donde los jueces son el instrumento de tal o cual señor, la corrupción es inevitable.

Mas ¿porque exista semejante inmoralidad, porque esta cloaca nos llegue al cuello, es suficiente causa para que quienes no se hayan encenegado, no se presten a luchar para salvarse y salvarnos? En el estado que nos encontramos, "dejar hacer", es un crimen€".
Un diagnóstico de aquel momento histórico perfectamente válido para describir el momento actual, que nos enseña hasta qué punto las ideas y la obra de Secundino siguen vigentes, hoy más que nunca.

Un llamamiento a la implicación de los sectores populares canarios en nuestra liberación nacional y social, contra un Estado colonialista abusador, contra su corrupta oligarquía dominante y la burguesía dependiente canaria, que hoy nos impone su modelo neoliberal productivista, a través de su alianza con las oligarquías europeas, que nos empobrececada día más, aplastándonos económica y socialmente con sus criminales políticas austericidas.

Bueno es recordar las ideas del padre de nuestra nacionalidad y no olvidar que su mensaje libertador para el logro de nuestra soberanía nacional, lleva implícito de forma inseparable la liberación social de nuestros sectores populares, ampliamente mayoritarios en la configuración de nuestro pueblo. Y son los movimientos políticos y sociales comprometidos inequívocamente con estas luchas, los que deben merecer nuestra consideración y apoyo.

Este año realizamos una nueva ofrenda floral ante su busto en el parque que lleva su nombre en la calle El Perdón del barrio de Salamanca, en la capital tinerfeña. Allí nos encontramos, un año más, con muchos y muchas patriotas para conjurarnos bajo el compromiso de que nuestro mejor homenaje a Secundino consiste en seguir su digno ejemplo.

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