Zigurat

El hombre de Budapest

15.04.2016 | 23:56

E n pleno corazón de la semana, el jueves 31 de marzo, se nos iba el magnífico escritor húngaro Imre Kertéz (1929-2016, Budapest, Hungría). El mal de Parkinson, ése permanente temblor que secuestra la voluntad y va aniquilando poco a poco neuromuscularmente a muchos de quienes lo padecen, terminó por vencer a un escritor que fue muchísimo más aupado en Alemania que en Hungría, y los creadores radicados en Canarias conocen tan lamentable y evidente hecho. Dicho escritor, Imre Kertész, quien con tan sólo 14 años fue detenido cuando se hallaba en una guagua y se dirigía a acudir al trabajo, introducido en un tren y enviado a campos de concentración nazi tales como Auschwitz, Buchenwald, el campo externo de Tröglitz/Rehmsdorf, y el de Zeitz; en uno de ellos le fue tatuado el acostumbrado por perverso número: correspondiéndole el 64.421. Adolf Eichmann sería despiadadamente eficaz y en poco menos de dos meses, de acuerdo con las autoridades antisemitas húngaras, se procedería a deportar a cerca de 440.000 judíos húngaros, la mayor parte a Auschwitz y otros a Austria en trabajos de fortificación defensiva (ushmm.org/wlc/es/article.php?moduleId=10007605).

Al escritor húngaro, autor de numerosas novelas, siendo quizá Sin destino (Acantilado, 263 páginas, Barcelona, 2002) la más conocida y en la que trabajó entre 10 y 13 años, le sería concedido el Premio Nobel de Literatura en el 2002. Sus palabras, plenamente convincentes: "Siempre me ha tocado vivir el lado negativo de la vida, por eso me inspiro en ello, esa oscuridad es la base de mi existencia. He vivido tanto en el sistema nazi como después en el comunista, y he observado que, en ambos casos, el poder transforma profundamente las bases del carácter humano. Describir ese proceso es el núcleo de mi obra"; entrevista realizada en Berlín en el verano de 2007 y actualizada el 31.03.2016, concedida a lavanguardia.es, con texto de Sabih Ayén y fotografías de Kim Manresa. Es Sin destino una obra que, sin ser autobiográfica, aunque el uso de la primera persona pudiera así parecerlo, aborda la bestialidad nazi, invitando a una necesaria, profunda y efectiva reflexión no sólo de importante carácter histórico sino también acerca de la irrefutable veracidad de unas acciones, a veces fríamente observadas, constituyendo una aguda indagación sobre el atroz totalitarismo nazi. Es bastante lo que él excelentemente. Ésta obra sería llevada al cine en una coproducción húngaro-alemana (2005), de 140 minutos de duración; director, Lajos Koltai; guión, Imre Kertész; música, Ennio Morricone, y fotografía, Gyula Pados. Premiada en el Festival de Berlín (2005) y Premios del Cine Europeo (2005), concediéndosele dos nominaciones a la mejor banda sonora y mejor fotografía. Novela y película que deben ser ampliamente conocidas.

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