Aquí una opinión

Ausencia en todo siento

15.04.2016 | 02:00

Tenía preparada esta columna sobre ciertos comportamientos que pese a proceder de lo que supongo la clase instruida, como investigadores, profesores, universitarios y similares, yo los percibía como pateadas al razonamiento, más graves aún por surgir de privilegiados en el terreno intelectual, de la cúspide del Saber.

Hablaba del aprovechamiento del incidente de la entrada de un vehículo de la policía en el recinto de la ULL durante la conferencia organizada por la visita de la esposa de un alcalde de Caracas (actualmente bajo arresto domiciliario) para tachar a los organizadores e invitados de movimientos ultraderechistas españoles y venezolanos, cuando a quien más "alabanzas" deberían caerle encima es a ese saco de sapiencia, garante constitucional y respetuoso con los valores democráticos, que gobierna Venezuela y a sus constantes injurias. Y más. De que en el Estado de la Universidad el rector criticase la proliferación de centros privados, que "atentan contra el sistema público" cuanto más preocupante deberían ser los resultados de esta universidad y no la supuesta "culpabilidad" de la sociedad de la libre competencia que rige en la comunidad europea, seguido, en el mismo acto, de un monólogo estudiantil donde faltaron, para mi gusto, ideas concretas instructivas de mejora para un sistema educativo que se critica en su estado actual y sobró floreado e insustancial contenido.

Seguía con los casi doscientos académicos, profesores universitarios y docentes que suscribieron una petición para que Cataluña no sea bilingüe, con razones que trajeron a mi memoria una frase de una de las excelentes (lo son todas) columnas de González Jerez en la opinión, cuando decía que "explicar la realidad política actual de este país a través del régimen franquista es incurrir en un miserable fracaso intelectual". Yo añadiría que los nacionalismos desmedidos pueden terminar en movimientos violentos como cavernas de la nesciencia.
Así como de la profesora ¡de Literatura! en Andalucía, comparando a uno de los poetas más entrañables del siglo pasado con un alborotador que ha sido condenado por pegón (aquí sí puedo garantizar que habiendo leído la obra del poeta en cuestión y habiendo oído al sancionado hablar por televisión, se aprecia una clarísima diferencia cognitiva entre ambos).

Pero, decía, cuando tenía preparado dicho texto y solo faltaba un título apropiado, sufrimos en la familia una pérdida dolorosa: Luna (la westie) murió. Y dado que durante 11 años fue una compañera fiel, buena y cariñosa, a la que echaremos de menos cada día de nuestro futuro, es a ella a la que homenajeo con las palabras que presentan esta columna, sacadas de un poema de Miguel Hernández porque, muchas veces, los animales nos dan lecciones de comportamiento que ya quisiéramos en la sociedad, de forma generalizada.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine