Tribuna abierta

¿Víctima de tu pensamiento?

14.04.2016 | 02:00

S on muchas las personas que en algún momento de su vida han sido víctima de sus propios pensamientos. Un pensamiento rumiante y dañino que aparece de manera constante y que nos impide concentrarnos en cualquier tarea que realizamos generando, normalmente, altos niveles de ansiedad. La primera reacción que solemos tener ante la invasión de este pensamiento runrún es intentar no pensar, pero en contra de lo que deseamos (evitar el dolor), conseguimos que ese pensamiento aparezca con más fuerza y firmeza aumentando el malestar. Entramos en una guerra con nosotros mismos presentando un desgaste emocional importante aparte de estrés y frustración por no saber controlar nuestra propia mente.

Es importante saber que cada vez que reflexionamos con preocupación e insistencia o de forma minuciosa sobre algo, gastamos glucosa, el combustible del cerebro. De ahí que, cuando no paramos de darle vueltas a un pensamiento destructivo, sintamos agotamiento mental.
Lo primero que debemos entender es que no todo lo que pensamos es real. La función de la mente es generar todo tipo de ideas (inspiradoras, destructivas, catastróficas, racionales, irracionales, creativas etcétera) y nuestra función es darle el grado de credibilidad e importancia a cada una de estas ideas. Todos tenemos pensamientos obsesivos. Lo que diferencia a una persona que sufre por la aparición de éstos de otra que no, es el grado de credibilidad que le da a cada pensamiento.

Cuando intentamos evitar no pensar estamos pensando dos veces. Si te pido no pensar en un globo verde con puntos amarillos, seguramente ahora mismo lo estés visualizando y es que el cerebro necesita imaginar lo que tiene prohibido pensar. Por lo tanto, evitar no es la solución.

Existen varias estrategias para manejar los pensamientos obsesivos y una bastante eficaz es la Parada de Pensamiento. Es cierto que requiere un entrenamiento pero practicándola con constancia acabas dominándola. Seguramente a todos nos habrá pasado que un día olemos determinado perfume o escuchamos una canción y nos viene a la mente una persona que no vemos hace años. Esto ocurre porque nuestro cerebro tiene asociado ese olor o canción a esa persona. Con la Parada de Pensamiento tratamos de enseñar al cerebro a asociar una palabra y un gesto con la desaparición del pensamiento intrusivo. La palabra puede ser: "basta, se acabó, ya está". El gesto puede ser un chasquido de dedos, una palmada en el muslo, un pellizco en la muñeca. Cada uno elige la palabra y el gesto con el que se sienta cómodo para parar ese pensamiento. Los pasos son los siguientes:

1- Cuando aparezca un pensamiento obsesivo detente y analízalo pero no como algo que estás viviendo tú, sino observando que tipo de pensamiento está generando tu mente en ese instante. Como si se tratara de algo ajeno a ti. Se trata de identificar qué tipo de mensaje estás recibiendo y etiquetarlo como un pensamiento absurdo. Ridiculizar el pensamiento te ayudará a tomar distancia emocional de él. No lo estarás evitando sino aceptándolo, pero sin darle credibilidad.

2- Sustituye tu pensamiento obsesivo por otro racional. Por ejemplo: "y si la analítica sale mal", "y si mi pareja me es infiel". Son situaciones que no dependen de ti y que no puedes controlar por lo que inmediatamente debes cambiar ese pensamiento por otro más saludable tipo: "A ver€ Ya me preocuparé cuando me den los resultados en el caso que salga mal la analítica", "por más que piense y me preocupe por una posible infidelidad no voy a poder evitarla si mi pareja quiere hacerlo.

3- Inmediatamente dices y empleas la palabra y el gesto elegido y a continuación, diriges tu atención a una tarea que requiera tu máxima concentración. Algunas personas eligen como tarea distractora hacer sudokus, mándalas, hacer lista de la compra, escribir lo que van a hacer al día siguiente. Si no encuentras una tarea en la que consigas concentrarte y así no prestarle atención al pensamiento runrún, empieza a contar de 100 hacia atrás de 3 en 3. Es imposible estar haciendo esto y hacerle caso a la vez al pensamiento destructivo. El pensamiento no desaparecerá, pero si pondrás distancia emocional y conseguirás no vivirlo como real. Esto no quiere decir que vayas a tener que hacer esto toda la vida. Practicándolo con constancia, el cerebro aprenderá que cuando tú digas la palabra junto al gesto que has elegido, deberá prestar atención a otra cosa que no sea tu pensamiento obsesivo. Cuestión de entrenamiento.
tamaraconsulta@gmail.com

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