A flor de piel

Cosmética natural. Las arcillas

14.04.2016 | 02:00

L as arcillas se han utilizado desde tiempos remotos en algunas sociedades, tanto para su uso personal como con fines terapéuticos. Ya en el Egipto faraónico se empleaban en baños antisépticos e Hipócrates las recomendaba para sanar algunas dolencias. En los últimos años los productos naturales y ecológicos están ganando cada vez más adeptos y con la nueva tendencia "eco" la industria cosmética incorpora las arcillas en productos con diferentes aplicaciones. De esta manera, podemos ver como su presencia en muchos comercios ha aumentado. Por otro lado, las arcillas se emplean en la industria farmacéutica para la fabricación de medicamentos; y aunque algunas no están autorizadas para el consumo humano se emplean para la producción de fármacos de uso tópico y como componentes de cosméticos. Hoy veremos que son y para que sirven estos barros que vuelven a estar de moda. La arcilla en realidad es una roca sedimentaria de grano muy fino que se forma por la descomposición de agentes minerales mediante el efecto de los factores ambientales. Es rica en minerales, principalmente silicio y según su zona de origen, contiene otros elementos en mayor o menor porcentaje, como óxido de magnesio, hierro, calcio y potasio. Su composición determina el color y sus propiedades y, aunque todas tienen características muy similares, cada una de ellas está indicada para fines determinados. Es importante recordar que este tipo de sustancias no tienen la capacidad de penetrar en la piel, por lo que su acción es en las capas superficiales y nunca a nivel profundo.

-Arcilla roja: es una especie rica en óxido de hierro; tienen capacidad de aumentar el riego sanguíneo y linfático, aportan calor y por eso no están indicadas en pieles sensibles, ni en procesos inflamatorios agudos; son apropiadas en sujetos con piel desvitalizadas, en afecciones crónicas y como baños de calor.

-Arcilla blanca o caolín: es la más pura por eso su color, sus propiedades permiten que actúe como calmante, descongestivo, ya que proporciona frío y es antiséptico; es la más adecuada para las pieles sensibles, secas y envejecidas, además de ayudar a calmar procesos agudos reduciendo la inflamación.

-Arcilla verde: es el la más popular, tiene capacidad desinfectante, antibacteriana, elimina impurezas y reduce la inflamación y el dolor; se usa en pieles grasas, así como en el acné y favorece la cicatrización de pequeñas heridas.

-Rhassoul: es una arcilla que ha aumentado su comercialización en los últimos tiempos; proviene de Marruecos, en concreto del valle de Moulouya, tiene capacidad de formar espuma, por lo que se emplea para limpieza profunda de la piel y cabellos; elimina las impurezas y las células muertas, dejando la piel suave; no se recomienda a personas con piel seca.

Os dejo un modo sencillo para elaborar una mascarilla de arcilla. En primer lugar elegiremos el tipo de arcilla más adecuado para nuestro tipo de piel. Luego, procedemos a su preparación en un recipiente de madera (las arcillas no deben ponerse nunca en contacto con utensilios metálicos pues anulan sus propiedades). Colocamos un poco de arcilla y le añadimos una pequeña cantidad de agua hirviendo, la dejamos reposar unos cinco minutos y procedemos a deshacer los grumos. Podemos añadir unas gotas de un aceite esencial que nos guste o uno natural como el de argán, de rosa de mosqueta o de almendras sobre todo cuando se trata de pieles más secas y maduras. Una vez que obtengamos una textura cremosa, ya está lista y entonces la extendemos en la piel de la cara o del cuerpo. La dejaremos actuar unos 20 minutos y luego la retiramos con agua tibia. Podemos terminar nuestro tratamiento con un suave masaje con unas gotitas de agua de rosas o de azahar.

dermatólogaveronicadiaz.es
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