La Ciprea

Félix de Azúa y el arte de la pesca

12.04.2016 | 02:00

Tengo una amiga pescadera que lee a Félix de Azúa y esta es la hora que no entiende nada de la trifulca que se ha montado con las declaraciones de uno de sus escritores preferidos. Mi amiga tiene un puesto de pescado cerca del puerto y lee mucho. Poesía sobre todo. Yo no leo a ese señor. No me había interesado hasta la fecha. Ni sus novelas, ni sus poemas ni él. Algo en su actitud al expresarse en alguna entrevista me hizo rechazarlo. Suelo hacerlo. Me gusta la gente o no me gusta de entrada. Tampoco es que Ada Colau me vuelva loca. Tiene un tic electoral que me revienta y es ese raro afán por querer demostrar constantemente que es de izquierdas desde que se levanta hasta que se acuesta, cosa que no creo que haga falta pues ya lo demuestra claramente con sus actuaciones aunque esa no es razón suficiente para tacharla de mi lista de personas adorables. Errejón hace lo mismo que ella, y me cae muy bien.

Pero no era de Ada Colau de quien quería hablarles. Es el tema del pescado lo que me preocupa. ¿Qué ha visto Azúa en una pescadería que le hace tomar una posición tan frívola respecto de quienes trabajan en ella? ¿Comparar a Ada con una pescadera cree él en su preclara comprensión del mundo que la hace más inútil y menos inteligente? ¿O es que cree que comparándola con una profesional que se dedica a la venta de sardinas, doradas y albacoras la va a convertir en un ser escamoso con cierto tufo a algas marinas lo cual puede ser desagradable a partir de determinadas horas del día? Preguntas de metafísica hegeliana. ¿Es realmente un impostor el señor Azúa y en lugar de escribir a lo que se dedica realmente es a menospreciar los oficios de determinados pueblos del litoral que se ganan la vida decentemente saliendo a la mar para traernos el pescado de cada día y que él se luzca en los buenos paladares invitando a sus amigos de la Real Academia a merendar salmón con fresas confitadas?

Tengo mis dudas al respecto. El mismo Azúa declaró no hace mucho que "Quien no habla bien, no piensa bien". Pues eso mismo. El está en su derecho de decir lo que quiera por la misma razón que lo estoy yo para interpretar sus palabras como un desprecio a determinados oficios y si no habla bien de esos trabajos es que piensa mal de ellos. Espero que no se le ocurra ir a comprar pescado a ningún sitio porque ya nadie responde por él y a saber qué clase de pescado le venden.

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