Hablando en plata

¿Devaluación del Periodismo?

12.04.2016 | 02:00

L a crisis económica ha venido acompañada de casi 12.000 despidos en el mundo de la comunicación, desde el año 2008 según datos de la FAPE. Sin embargo, estas malas expectativas laborales no han desanimado a que cada año sean centenares de estudiantes los que se matriculan en las distintas facultades. No obstante, en muchas ocasiones estas últimas no han sabido estar a la altura de las expectativas, dando una formación desactualizada, sin incidir en los aspectos actuales del Periodismo, y algunas veces creando falsas perspectivas sobre lo que puede llegar a ser un periodista.

Otro de los aspectos que han sido siempre criticados, aunque no es algo exclusivo del Periodismo, es el hecho de que a los becarios se les obligue a hacer unas prácticas, sin recibir a cambio ni un euro. Este sistema, que ha perdurado durante décadas, se ha acrecentado en la actualidad donde hay muchísimas empresas que se nutren en su mayor parte de mano de obra barata, en este caso gratis como son los becarios. Algunos de estos, cansados de los abusos, han decidido recabar firmas para dar a conocer esta situación, y la cuestión que se plantea no es baladí, porque no se pretende que los becarios cobren un sueldo digno, entendamos por digno el Salario Mínimo Interprofesional, sino simplemente algo que les permita cubrir los gastos que ocasionen unas prácticas, que por otro lado son imprescindibles para terminar la carrera.

Las distintas asociaciones de prensa llevan años realizando informes sobre la pérdida de calidad del Periodismo, pero parece que nadie quiere mirar en la base; la formación y la becarización de muchas empresas, que con promesas de obtener un puesto de trabajo digno, consiguen tener a una "legión" de jóvenes con escasa o ninguna remuneración en el puesto de un trabajador cualificado.

Desafortunadamente, esta situación no se limita a los estudiantes, sino que está muy presente en el ámbito laboral. Hace algunos días un compañero de facultad me relataba cómo un conocido rotativo de las Islas le había ofrecido escribir una crónica sobre los partidos de un equipo de fútbol palmero en casa, advirtiéndole, eso sí, que no cobraría nada, pero que como muestra de gratitud le permitirían firmar la crónica y las fotos, todo un detalle. Mi amigo, tal vez por ingenuidad, o por astucia, insistió en que si no podrían llegar a un acuerdo puesto que al fin y al cabo escribir una crónica es un trabajo, y pidió 30 míseros euros, que al parecer es el precio estándar. Sin embargo, el jefe dijo que no, que el periódico no paga esas cosas, que si quiere que lo haga gratis, que bastante es con la "formación". Este es solo un ejemplo de entre los miles que existen en nuestro Archipiélago, de cómo se reduce progresivamente la calidad informativa, porque al final quien termina escribiendo la crónica no será un profesional, sino alguien metido a periodista, o que en el mejor de los casos prefiera dejar a un lado su dignidad, con el fin de alcanzar una improbable oportunidad.

Esto, entre otras muchas cosas, explica el distanciamiento de gran parte de la población de los medios de comunicación tradicionales, a los cuales ven con poca credibilidad, calidad y al servicio de ciertos poderes políticos y sociales.

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