De aquí y de allá

El dúo Baccara

07.04.2016 | 10:05

C uarenta años atrás presencié un episodio tan insólito como lo puede ser, en el juego del ajedrez, un jaque mate con sólo seis movimientos, qué digo, incluso con cinco, con cuatro y hasta con tres.

Verán, solía yo frecuentar en Fuerteventura la discoteca del hotel Ibarra Tres Islas donde aparecieron una noche dos danzarinas ataviadas con volantines y lunares. Bailaban sevillanas y cantaban canciones de corte flamenco en unos intermedios programados para el gozo de los turistas. Eran dos jóvenes madrileñas y pertenecían al grupo de baile de televisión española. En fin, un bolo por provincias; mediocre, sin duda, ya que como cantantes no estaban a la altura de su bailoteo folklórico.

Un conocido mío, ejecutivo del sello discográfico RCA de Hamburgo, que estaba de vacaciones en la isla, distinguió sin embargo en ellas algo especial, algo que sólo un avispadísimo experto puede llegar a sospechar: la posibilidad de acariciar el cielo del mundo del espectáculo sin aptitudes para volar tan alto. Les propuso desplazarse a Alemania para someterse a un casting que refrendara sus extravagantes elucubraciones artísticas. Debo puntualizar que no había faldas de por medio, sino pura secreción profesional, el convencimiento de que aquel dúo era una piedra preciosa sin pulir. Mayte y María se trasladaron, pues, a Hamburgo, con un libro del idioma alemán que yo les presté y que, como los libros no se suelen devolver, sigue a día de hoy todavía en sus manos.

Ninguna noticia hubo sobre su paradero hasta que unos meses más tarde distinguí sus siluetas en la portada de un disco, irreconocibles, sofisticadas, totalmente transfiguradas: los peinados invertidos, la indumentaria exquisita y una rosa roja de tallo larguísimo en las manos... sin vestigios que denunciara su anterior andalucismo. Supongo que con la boca abierta y los ojos lindando la circunferencia leí estupefacto: Duo Baccara. La canción se titulaba Yes sir, I can boogy, ¡y era número uno en ventas en Europa! La canción era pegadiza, sí, pero el cante se originaba a base de susurrillos sensuales, insuflados por efectos especiales como pueden comprobar ustedes por Internet. ¡Un milagro musical generado a partir de mi amigo alemán, del marketing y de la portentosa técnica electrónica!

Algunos meses más tarde regresaron al hotel -sin mi libro- de vacaciones. No podían pasearse por la playa o sentarse en una terraza sin ser asediadas por la masa turística. ¡Se trataba de las mujeres más famosas de Europa!

Mayte y María llegaron a representar incluso a Alemania en el Festival de Eurovisión, y creo que aún siguen haciendo bolos por España como el dúo Baccara.

El folclórico despareció en la playa, por ensalmo, a manos de un prestidigitador alemán.

florenciohdez@hotmail.com

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