Tribuna abierta

La Canarias real suma

04.04.2016 | 02:00

Somos ocho. Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro, La Graciosa y La Gomera. Ocho islas, ocho realidades que suman para construir una única región, en la que todos los canarios deben tener los mismos derechos, los mismos servicios, las mismas oportunidades.

Agrupación Socialista Gomera (ASG) lo está consiguiendo. Llegamos al Parlamento de Canarias decididos a trabajar por nuestra isla, pero también por la igualdad y el progreso de toda Canarias. Lo uno no se entiende sin lo otro, y precisamente por esta razón hemos trazado una línea roja en lo que es el gran asunto de esta legislatura: el intento de acabar con los equilibrios.

La defensa de los derechos de las islas no capitalinas es una seña de identidad de ASG, que nada tiene que ver con el protagonismo y sí con el rechazo al egoísmo de quieres pretenden romper con la equidad del archipiélago.

Todos debemos conocer la verdadera Canarias, una Canarias que padece realidades diferentes, y en la que tiene mucho peso la condición demográfica, de ahí que los fundadores de nuestra autonomía apostaran por la discriminación positiva, que hoy algunos critican y tildan de sobrerrepresentación, sin tener en cuenta que gracias a ella se ha contado con los territorios menos poblados y se les ha dado peso en las inversiones regionales.

Gracias a la proporción fijada para la distribución de escaños en el Parlamento, los habitantes de islas no capitalinas hemos podido mejorar, aún sin alcanzar el desarrollo de los grandes territorios, en los que, sin embargo, han surgido voces reclamando más poder. Como respuesta, la Cámara autonómica ha creado una comisión de estudio sobre el sistema electoral canario, que podría ser la primera pieza de relojería de quienes pretenden romper el pacto histórico.

Se olvidan de que, aunque es posible modificar límites que impiden una mayor pluralidad, nunca se debe ahogar la voz de una parte de los canarios. Se olvidan de que hay que mantener un sistema de justicia en nuestra tierra y, en consecuencia, llegado el momento, los diputados no capitalinos deberemos unirnos para que los poderosos no posterguen a los más desfavorecidos. E insistir, además, hasta lograr la cuantificación de los costes de la doble insularidad y la fijación de las inversiones que correspondan.

ASG ya ha presentado una propuesta normativa para desarrollar lo dispuesto en el artículo 57 del Estatuto de Autonomía y, por consiguiente, la creación de un Fondo de Solidaridad Interinsular como herramienta de solidaridad e igualdad territorial.

No se trata de despertar ningún insularismo, como también dicen los más proclives al centralismo, evidenciando el desconocimiento de la realidad de Canarias. Lo que ASG defiende es un archipiélago unido y cohesionado; una Canarias que crezca sin diferencias. Desafortunadamente no es así. No avanzamos a la misma velocidad. Hay islas de primera e islas de segunda, y así lo reconoció esta semana en el debate sobre el estado de la nacionalidad el propio presidente del Gobierno, que ante los planteamientos de ASG se comprometió a corregir las desventajas.

Es evidente, por tanto, que algo estamos avanzando. La Canarias real empieza a entenderse en el Parlamento, donde de manera concreta se ha apoyado la demanda de ASG para mejorar la atención médica especializada en los hospitales de La Gomera y El Hierro, la dotación con una ambulancia medicalizada, acciones para impulsar el sector primario y comercializar las producciones isleñas o el desarrollo de la agricultura ecológica en las islas no capitalinas.

Importante ha sido, asimismo, la unidad de los diputados autonómicos para el restablecimiento de la línea marítima interior que va de Valle Gran Rey a San Sebastián; el aumento de las conexiones aéreas con La Gomera, la apuesta por el turismo rural y de naturaleza, o un mayor equilibrio en la promoción regional.

Pero por encima de acciones puntuales, las islas no capitalinas necesitan que se escuche su voz; que se mantenga el equilibrio de representación territorial, y que se cree un marco estructural de medidas estables, en las que se contemple un hecho tan sencillo como que todos los canarios, con independencia del sitio en el que vivan, tengan las mismas vías para prosperar y ser felices.

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