Tribuna abierta

La tercera guerra mundial

03.04.2016 | 02:00

T odos los comentaristas políticos y ensayistas han convenido en que la actual situación mundial surgida desde el ataque genocida, alevoso, terrible, sanguinario e indiscriminado a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, marca el principio de una guerra terrorista del yihadismo radical del Islam en contra de toda la humanidad, de la civilización occidental cristiana y también de entre las propias sectas o religiones disidentes dentro del mahometismo.

Y esta auténtica guerra donde no existe un enemigo conocido declarado sino una especie de guerra de guerrillas evolucionadas por medio de la moderna tecnología de Internet en que bien mediante células durmientes, en su gran mayoría ciudadanos de los propios países occidentales llamados radicalizados que de pronto abandonan su propio país y acuden a campos de entrenamiento bélico, principalmente Siria, Irak, Irán, Afganistán y otros países del Medio Oriente, para retornar como pacíficos ciudadanos a su patria de origen y perfectamente conectados entre sí a través de esas nuevas tecnologías acuerdan, sin que existe una cabeza visible única, sino múltiple, como la célebre Hydra, monstruo mitológico e insaciable de la antigüedad de siete cabezas, atacar donde menos se lo piensa uno, pero causando el mayor daño posible en los aeropuertos, puertos, iglesias, colegios, concentraciones, campos deportivos, etc. y además formulando una campaña permanente de intimidación y miedo a la población civil que está permanentemente en estado de alerta pues ya dejó de existir la seguridad personal y total en cualquier punto del planeta, pero especialmente en las democracias occidentales (con los tristemente célebres atentados de Madrid, Reino Unido, París y Bruselas).

Hace poco tuve ocasión de ver en la televisión un programa de gran prestigio al que acudió un Teniente General en activo y también un Coronel Jefe de la Guardia Civil, quienes manifestaron clara y rotundamente que si Occidente en su conjunto, y especialmente Estados Unidos de Norteamérica, no se unen para atacar de raíz al autodenominado Estado islámico ISIS que abarca gran parte del territorio de Siria, territorio ya tomado y parte integrante de ese nuevo Califato, yendo a una verdadera guerra de exterminio contra los jefes o jeques y fuerzas armadas que se autodenominan responsables de ese supuesto Estado y no simplemente limitarse al bombardeo incluso con aviones no tripulados de los lugares estratégicos donde se refugian y ocultan.

Hay que poner pie a tierra por doloroso que esto sea, y si no se actúa ya tomando los debidos acuerdos de intervención, pues se trata de una guerra justa en defensa de nuestra civilización y de la seguridad de personas y bienes en todas las áreas occidentales, Europa sucumbirá y dentro de unas décadas se hablará posiblemente de Eurabia y la tristemente célebre civilización islámica, apoyada por la fuerza del yihadismo extremista, se apoderará de ella más pronto que tarde y será absorbida por la civilización musulmana.
Yo creo que desgraciadamente esta es una realidad incuestionable de guerra de legítima defensa de nuestra vida e integridad física y de nuestro modo de pensar y vivir, que es, ha sido y será la conquista de siglos de civilización y de esfuerzo común para el reconocimiento de los derechos civiles y humanos, la creación de riqueza y el nivel de vida que ha conseguido con grandes esfuerzos nuestra civilización.

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