Hablando en plata

Un premio más que merecido

29.03.2016 | 02:00

Los militares están de moda, ya sea por las tristes y lamentables declaraciones de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tratando que la profesión castrense no se encuentre entre la oferta educativa, o porque el 802 Escuadrón del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR), junto con el núcleo de buceadores de la Armada, haya sido galardonado con el premio Fernández Campo por su impecable rescate en el accidente del helicóptero Super Puma de octubre del año pasado en el que perecieron tres militares. Este reconocimiento solo viene a poner de manifiesto, una vez más, el excelente nivel de preparación, capacitación, así como de formación de las unidades militares en el Archipiélago.

En el caso del 802, unidad que tengo el privilegio de conocer, aunque no todo lo que me gustaría, siempre han sido como una gran familia, y como tal ha permanecido unida en los buenos y malos momentos, aunque desafortunadamente siempre se recuerden más estos últimos. Los componentes de este atípico destacamento, solo hay otras dos unidades de este tipo en las Fuerzas Armadas, se caracterizan por estar hechos de otra pasta, capaces de llevar al límite operativo a sus aparatos con el fin de salvar a quien lo necesite, incluso poniendo en riesgo su propia vida, como ha ocurrido en más de una ocasión. Sin duda, los dos accidentes en apenas 18 meses supusieron un enorme varapalo para toda la unidad, desde su teniente coronel, el cual tuvo que ser llevado a la base por un familiar, porque no podía conducir debido a una operación de un ojo apenas varias horas antes, hasta el último de los soldados. Todos pusieron de su parte, más allá de su obligación para poder hacer más llevadero a las tres familias de los desaparecidos, los 10 largos días que pasaron aferrados a la esperanza de que sus allegados estuviesen con vida, para finalmente recibir la triste noticia que nadie quiere dar.

El trabajo diario del SAR se lleva en silencio, sin fastos, sin premios, sin reconocimientos, una labor callada y sacrificada y para la que no todos valen. Desafortunadamente, ha sido tras los dos fatídicos accidentes cuando gran parte de la sociedad canaria ha descubierto lo que tenía ahí al lado, una unidad de rescate de élite, dispuesta a ir a donde haga faltar con cualquier circunstancia, las 24 horas del día, los 365 días del año.
De verdad, enhorabuena.

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