Tribuna abierta

¿Por qué tengo ansiedad?

24.03.2016 | 02:00

H oy en día, la ansiedad se ha convertido en la más fiel, inseparable e incondicional de nuestras compañeras. Si bien, por diversos motivos, el ritmo de vida que actualmente llevamos donde la prisa es la principal característica que nos define, por la situación actual que vivimos debido a la crisis y los cambios que hemos tenido que asumir como consecuencia de ésta, por falta de aprendizaje a la hora de afrontar adversidades y más, la ansiedad ha pasado a formar parte de nosotros y, por este motivo, debemos aprender a manejarla.

No todos vivimos la ansiedad con la misma intensidad ni ante las mismas situaciones. Lo que para muchos pasa inadvertido, para otros tantos puede ocasionarles un desajuste emocional importante. La ansiedad es una respuesta adaptativa del organismo que se produce cuando una persona percibe e interpreta una situación como posible amenaza. Es cuando nuestro organismo adopta su función de protegernos de dicha amenaza, haciendo que evitemos la situación, salgamos corriendo o luchemos. Por ejemplo: Vamos por la calle, doblamos la esquina y vemos que a lo lejos se acerca un encapuchado armado y tu reacción es salir corriendo. Eso no es ansiedad, ya que el miedo es real. Es una respuesta adaptativa. ¿Cuándo pierde la función adaptativa? Cuando no existe un peligro real sino imaginado. Cuando se trata de una simple posibilidad o una interpretación errónea que hacemos ante una situación determinada. La ansiedad está muy relacionada con la anticipación al futuro. Intentamos tener todo controlado. Solemos anticipar situaciones y gastamos muchísimas energías imaginando momentos que el 90% de las veces no llegan a ocurrir. Vives en un estado continuo de alerta. Y yo me pregunto: ¿No sería más fácil, cómodo y saludable emocionalmente vivir el hoy previendo, en lo posible, las consecuencias de decisiones tomadas en el presente para que no afecten a nuestro futuro pero sin anticipar y vivir como real posibles situaciones?

Nos solemos asustar por los síntomas que nos provoca la ansiedad: sientes un hormigueo en el estómago de manera continua, excesiva preocupación a todas horas, dolores de espalda debido a la tensión que sufres, dolor de pecho, mareos, sofocos, quieres acostarte y relajarte pero estás muy inquieto, problemas para descansar y conciliar el sueño, un nudo en el estómago provocándote muchas veces náuseas, sudoración, palpitaciones que crees que van a acabar contigo, falta de aire o sensación de asfixia, temblores, sensación de irrealidad, temor a morir, y encima, provoca que te sientas más inseguro. Normalmente, todo esto tiene como resultado que evitemos muchísimos lugares, situaciones y momentos de los que antes disfrutábamos. Creemos que así estamos controlando la situación porque estamos consiguiendo que la ansiedad no aparezca, cuando lo que realmente estamos logrando es ¡todo lo contrario! El nivel de ansiedad inicial aumentará la próxima vez que la ansiedad nos visite, generalizándose con rapidez a muchos ámbitos de tu vida, consiguiendo limitarte, disminuyendo enormemente tu calidad de vida. Lo cierto es que, en contra de lo que se suele hacer, no hay que luchar contra la ansiedad.

Con la ayuda de estrategias, debes aprender a tolerarla. Un mal manejo de la ansiedad nos hace presos de ella dejando de disfrutar de la vida.

tamaraconsulta@gmail.com

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