Tribuna abierta

El secretario general de la ONU y la ocupación del ex Sahara español

20.03.2016 | 02:00

La situación jurídica y fáctica del territorio del Sahara occidental, última colonia española durante siglos, incorporada a la Corona junto con Guinea Ecuatorial y el norte de Marruecos y Sidi Ifní desde el siglo XV, sigue todavía, según los últimos acuerdos de la ONU, sin definir, o mejor dicho, define la situación jurídica internacional pero sin que se acaten los dictámenes por la Autoridad marroquí, el rey Mohamed VI.

En efecto, su padre Hasan II, aprovechando arteramente la última y grave enfermedad de Franco, que se hallaba en la UVI y había cedido temporalmente sus poderes al Príncipe de España, D. Juan Carlos, nombrado por el anterior Jefe de Estado, procedió al levantamiento militar precedido por mujeres y niños (la célebre Marcha Verde) pero que estaba apoyada por el Ejército marroquí con numerosas armas ligeras e incluso pesadas y de guerra.

Y se consumó la farsa de la visita del Príncipe en representación del Jefe del Estado a la capital del Sahara dirigiendo una patriótica arenga a los militares desplazados en las dos líneas reforzadas con la advertencia de ordenar disparar contra las fuerzas invasoras, si las traspasaba.

Y ocurre que a espaldas de esto se firma un Tratado en Madrid entre las dos potencias apoyadas por otros organismos internacionales por virtud del cual España se retira provisionalmente del territorio a cambio de determinados derechos como era el libre comercio con el mismo y las pesquerías en aguas del Banco Canario Saharaui habiéndose hecho últimamente (1970-1975) por España numerosas inversiones no solo en el Puerto capital y otras ciudades, sino muy especialmente las minas de fosfato de Bucráa, las más importantes y ricas del mundo, y la cadena de transporte hasta el Puerto del Aaiún (la capital).

Todo ello quedó en papel mojado, Marruecos siguió invadiendo todo el territorio, y lo que es peor, el Frente Polisario "constituyó la República Democrática Saharaui" (cuando se apellida "democrática" como siempre es que no lo es, sino una dictadura de partido único y personal), enfrentándose abiertamente con España y los pescadores canarios, a muchos de los cuales ametrallaron, cometiendo un verdadero genocidio de casi cuatrocientas víctimas mortales, aparte de múltiples heridos y pérdida de sus embarcaciones, incluso fue muerto un oficial de la Armada.

Por consiguiente, no se sabe quién está legitimado electoralmente para titularse elector con garantías. El secretario general Sr. Ban, que lleva nueve años en el cargo, visitó el sábado los campos controlados por el Frente Polisario, aunque su plan inicial era dialogar con el Rey Mohamed VI, que no se encontraba "disponible", según comentarios de prensa, como siempre hace diplomáticamente.

La finalidad del viaje era una vez más confirmar las negociaciones estancadas desde hace veinticinco años, desde que se creara en 1991 la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sahara Occidental (Minimurso) para la consulta o referéndum en que el pueblo saharaui puede elegir entre la independencia o la integración con Marruecos y sigue la provocación de Mohamed cuando afirma que las declaraciones de Ban son "inapropiadas, sin precedentes y contrarias a las resoluciones del Consejo de Seguridad y se han apartado de la neutralidad e imparcialidad".

Se confirma así la falaz y torticera política del jerarca marroquí, consumándose una vía y ocupación de hecho de un territorio que jamás ha pertenecido a Marruecos sino a España desde mediados del siglo XV€ pero ya es conocida la actitud de la política exterior marroquí para correr con una cortina de humo los abusos del dictador y ocultar la difícil y precaria situación política, económica y social dentro de casa, especialmente después de la mal llamada Primavera árabe de hace tres años.

En definitiva, con su continuidad desde 1975 hasta nuestros días, más de cuarenta años, el problema es prácticamente insoluble puesto que al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le importa un pelo tal cuestión que califica de menor y el futuro en definitiva es incierto, aunque me temo que continuará la misma situación indefinidamente poniendo de relieve una vez más la ineficacia de las Naciones Unidas (que como diría el escritor y humorista y director de La Codorniz, Álvaro Iglesia, "unidas, pero poco").

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