Zigurat

Excelentes exposiciones

18.03.2016 | 23:20

P arece fulgurante el esfuerzo, pero estaba todo certeramente imaginado. Ha habido y prosiguen dos de las excelentes exposiciones en La Laguna, ciudad que está llamada a ser puntera culturalmente (junto al Puerto de la Cruz; apelemos a relevantes personas de la cultura como el arquitecto italiano Alberto Sartoris, invitado en los años cincuenta a Tenerife, recordando su importantísima labor con Eduardo Westerdahl, y los proyectos: Museo Westerdahl, ya

existente, y la Residencia Internacional para Artistas e Intelectuales, obtusamente desdeñada por buena parte de la patética clase política) en ser una de las siempre necesarias capitales culturales de Canarias.

La primera excelente exposición, clausurada ayer viernes 18: Medir el tiempo. La mecánica de los relojes (Sala Drago del Antiguo Convento de Santo Domingo. San Cristóbal de La Laguna, con el buen arrojo de la Unidad de Relojes Históricos Fundación CICOP), exponiéndose diferentes relojes, dejando bien patente un incuestionable propósito didáctico; máxime al reparar en tan irrefutable dificultad temática [el tiempo] ya argumentada por San Agustín, uno de los padres de la Iglesia. Así, montaban silenciosa guardia los centinelas del tiempo en forma de reloj, y se procedió en abordar "€la Edad Antigua, en las Civilizaciones Urbanas de China, Egipto y Mesopotamia"€, luego, Culturas Clásicas, Grecia y Roma. También considerar la obra de artistas como Lola del Castillo, Carlos Matallana, Miguel Rocha y Avelino Moreno, y un audiovisual. Se pudo contemplar un sorprendente reloj de agua a la par que guardaba exquisita dimensión artística. Después, relojes de aceite y "el de vela", hasta las diversas apariciones del reloj mecánico, llegado a Canarias tras la Conquista.

Otra excelente exposición en la Sala Drago: ¡Qué siga el espectáculo!, de Juani C. Fránquiz–Ventura Alemán, austeramente inspirada en el conjunto teórico de Guy Debord (1931-1994), dirigente de la Internacional Situacionista y protagonista del rupturista Mayo francés, y autor de La sociedad del espectáculo.

La excelente tercera exposición, Ana Frank, una historia vigente, magnífica gestión de la Fundación Mapfre Guanarteme (Canarias) en inteligente colaboración con la Fundación Anne Frank Stichting (Alemania), abierta hasta el 15 de abril, acogiendo numerosas y valiosas fotografías históricas con magnífico aporte descriptivo. Igualmente, sobresaliente el aclaratorio audiovisual, abordando la infame crueldad generada por el Holocausto nazi, el cual deber ser recordado, y sus sucedáneos también, para evitarlo. Del todo vital por aleccionadora magnífica exposición y tener en cuenta su gran rigor histórico bajo una tácita consigna: expuesta para el interés de todo el que se considere humano. Ana Frank, entrañable referencia, elevada persona, admirable luz en la luz plena, cuyo Diario resulta emotivo y hasta estremecedor libro. Son, evidentemente, tres excelentes exposiciones en las cuales se manifiesta una enorme consideración respecto al horizonte en saber valorar.

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