Tribuna abierta

La envidia me corroe

17.03.2016 | 10:07

S eguramente conocerás a algún "envidioso" o quizás alguna vez hayas sido tú quien te emborrachas de envidia, ya que la insatisfacción con lo que tienes o el tipo de persona que eres hace que sientas rencor hacia otras personas que poseen tus carencias (dinero, éxito, belleza, poder, libertad, amor, experiencia,personalidad, felicidad...). Lo cierto es que no existe la envidia "sana", así que deja de excusarte o engañarte. La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir muchísimo, tanto a quien envidia como a sus víctimas. Se trata de un sentimiento que se expresa a través del rechazo, el reproche y la crítica por el deseo tener o ser como otra persona que cada vez que la vez, te hace recordar lo "desdichado" que eres y te encantaría "destruirle". No debemos confundir "tener envidia" con "tener celos". La envidia produce el deseo de "destruir" y "boicotear" al otro. Sin embargo, la persona celosa vive con temor a la pérdida porque desea "conservar", a sol y a sombra, el afecto del otro.

Cuando sentimos envidia, estamos saboteándonos más a nosotros mismos que a los demás. Nos anclamos en el dolor y la frustración por ver que otros son capaces de tener lo que nosotros deseamos, en lugar de aceptar nuestras carencias o en trabajar para mejorarlas. Lógicamente elegir esta opción de anclaje, va mermando cada vez más nuestra autoestima puesto que a nivel subconsciente estamos grabando el mensaje de "soy incapaz de conseguir lo que otros tienen" creando un concepto pésimo de nosotros mismos, sintiendo desesperanza y condicionando así nuestro comportamiento. Una persona que no se siente capaz, ni siquiera intentará el cambio.

¿Pero qué podemos hacer para liberarnos de la envidia?

1- La envidia forma parte del narcisismo donde la persona vive con ansia de destacar, de quedar por encima, ser siempre "más" y "mejor" y por ello se sienten amenazadas ante el éxito de otros. No solo se trata que los demás tengan lo que esas personas desean, sino que desean esas cosas porque los demás lo tienen y no quieren sentirse "inferiores". En estos casos lo primero que debes darte cuenta es el desgaste que te produce este tipo de conducta. Debes hallar tu propia identidad, buscar lo prioritario en tu vida (a dónde quieres llegar y que es lo que realmente tú quieres conseguir) para así, sin compararte con el resto, trabajar en conseguirlo.

2- Canaliza la envidia hacia la admiración. Es importante identificar qué es lo que nos produce envidia, para así conocer con que parte de nuestra vida no estamos satisfechos y así poder trabajar en el cambio. Admirar a otras personas nos ayuda a potenciar nuestro crecimiento personal, proponiéndonos llegar donde otros ya llegaron y trabajando en adquirir las habilidades necesarias para superarnos y aprender.

3- Cambia la interpretación que le das al éxito de otros. Esfuérzate en ser la mejor versión de ti mismo en todos los ámbitos de tu vida sin compararte con los demás. El tiempo y la energía que dedicas en la comparación, es tiempo y energía que gastas o pierdes para aprender, mejorar y superarte. Gestiona tu tiempo. No te compares. Admira y aprende de los que están en donde te encantaría estar algún día.

La envidia destruye más al envidioso que al envidiado. Con envidia nunca podrás ser feliz ni disfrutar de lo que tienes, porque siempre estarás soñando con lo que tienen los demás.

tamaraconsulta@gmail.com

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