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Nada de nosotros sin nosotros

15.03.2016 | 02:00

N ada de nosotros sin nosotros. El gobierno de unos pocos no es válido en una democracia. O como manifestó Aristóteles en su libro la Política: "(€) el que es ciudadano en una democracia, muchas veces no lo es en una oligarquía".

La calumnia, las malas artes, incrustadas como mugre en la realidad, la patrimonialización del Estado: ¿dónde queda la confrontación ideológica? Limpia, honesta, aquella que apuesta por un juego que respete las reglas de la democracia. No se puede instaurar el insulto como herramienta del discurso político, no debe legitimarse ese argumento. Muy al contrario, se ha de exigir respeto porque los ciudadanos han elegido, han decidido, con más de cinco millones de votos, decir no al cobijo de la corrupción, al Vacum moral, al ventilador del miedo.
El bunker de la derecha quiere liquidar, no reformar el marco democrático de convivencia. Hay un expreso esfuerzo de desligitimación del PP hacia las ideas de regeneración democrática. "Buscan carambolas a través de intrigas", nos dicen. ¿Quién? Nos preguntamos, algunos, la extrema izquierda. Qué triste, pienso. Qué triste es pensar el bajo nivel de la política española, punzante y espinosa, amarga y áspera, chismosa e hipócrita. Pero no caigamos en el desánimo, busquemos nuestra mejor arma manifestándoles que si algo se nombra es que existe, "nada de nosotros sin nosotros".

No creo ser una insensata, ni una necia o una majadera ejerciendo mi derecho, legítimo, como ciudadana, a ejercer mi voto con la suficiente inteligencia, de la cual carecen muchos de los batracios y las ranas que tienen la desfachatez de decir que en treinta y tres años de carrera política nombró a quinientos cargos y de todos tan sólo dos le salieron rana. Habrá mayor cinismo político. Habrá mayor descaro, atrevimiento y jeta, que un político desleal e impostor. Ingenua desmemoria.

El partido que ganó las elecciones del 20D, sin mayoría, su ingrediente no es el de un partido limpio, honorable, intachable e íntegro, no. Ahora el barro es el ingrediente de todas sus salsas. El pitufeo de blanqueo de dinero se practicó tanto en Madrid como en Valencia, ahora con cuarenta y nueve imputados. Génova 13, ¿qué será de ti? La señora aforada de las quinientas facturas por valor de cinco mil euros en bolsos, de los treinta mil euros en naranjas, justificados como gastos de representación, no se le pone la cara roja por el caloret, al contrario, imperturbable, como santa incorrupta, aclama su intachable gestión política practicando la desobediencia en Senado y Tribunal. Trama púnica, una extensa y excelsa lista de alcaldes, concejales y consejeros que tiraban de mordidas, Gürtel, caso Imelsa, y así un larguísimo etc€ Sólo después de este panorama queda el silencio dramático de aquellos que, arrepentidos o no, flagelan ahora sus placeres culpables ante el patíbulo.

Y mientras, en el Parlamento se suceden debates estériles. El acuerdo de investidura, misión imposible. Pareciera que la diversidad de las ideas no estuviera permitida. Está claro, estamos en campaña electoral. Salimos a las plazas y a las calles por un proyecto de cambio real buscando el todo, la lucha contra la desigualdad social. La gente empieza a estar cansada, harta de la falta de responsabilidad política, de la búsqueda de sillones, del ni contigo ni sin ti. Hay aritmética más que suficiente, lo que hace falta es decisión política, diálogo político, sensatez. Y si no, decir la verdad: queremos elecciones. No es cuestión de supervivencia en comités federales, no es cuestión de cambio de candidatos para llegar a acuerdos, no. Es cuestión de algo sustancial, lógico, fácil, sencillo, de primero de democracia: gobernabilidad.
Señores y señoras, no somos arte funerario aunque si esto se hace realidad yo sé mucho de lápidas y epitafios: "Nada de nosotros sin nosotros".

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