Tomando el pulso

Formularios

15.03.2016 | 02:00

L a verdad es que enfrentarse a uno de estos documentos puede llegar a ser, o muy sencillo o por el contrario, lo más complicado del mundo. Si de antemano para los jóvenes es difícil, para los mayores, mejor no comentarlo. Muchas veces se piensa que en vez de poner las cosas sencillas, lo que se hace es complicarlas. Todo empieza cuando el empleado de turno, te dice: ¡Aquí tiene el formulario, rellénelo! Algunos en su totalidad y otros, sólo las casillas que te indican, que el resto ya lo rellena el receptor. Claro, uno se pregunta: ¿Y no es más fácil qué me pregunte, yo contesto y así todo sale bien a la primera? Parece que no y de inmediato empiezan las preguntas como nombre y apellidos, edad, dónde vive, teléfono fijo o móvil y la guinda del pastel, el correo electrónico. En otro apartado te preguntan si tienes hijos, algunos contestan con los nervios, "creo que no", así como contestar al sexo en dos modalidades, hombre o mujer, varón o hembra. Si por casualidad hay que llamar a un teléfono gratuito, lo mejor es rezar para que no salga la máquina con todo su repertorio aconsejando que pulse la tecla denominada almohadilla, a los que muchos contestan: "Almohadilla la mía a la hora de la siesta". Esta respuesta de mayores recuerda a otra cuando un empleado de banca dijo aquello de: "Debe haber", siendo corregido de inmediato por el cliente con un: "De eso nada, tiene que haber, si lo sabré yo". Con razón cuando llamas para un formulario y te dan el abanico de posibilidades, uno espera a la última opción, que es la que nos propone esperar a que nos atienda un operador. Con razón muchos piensan que donde se ponga el trato personalizado de tu a tu, que se quite la dichosa maquinita, en ocasiones hasta con voz característica de los aeropuertos cuando avisan de la salida y llegada de los vuelos. Con razón, son muchos los que opinan que antes de enfrentarse a un formulario, se debería hacer un curso. En fin, tenemos que reconocer que a día de hoy, los cauces vía formulario para solicitar algo, se complican, en muchas ocasiones hasta tiene uno que tener nociones básicas de internet, que se utiliza como un herramienta más. Menos mal que siempre, algún voluntario, después de rellenar correctamente el formulario, no duda en ayudar al prójimo, dada la complejidad del mismo.

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