Cantina ilegal

Alcaldesa irrespetuosa

13.03.2016 | 02:00

T remenda parranda se montó anoche en mi cantina. Fue una de esas juergas improvisadas en las que, sin venir a cuento, se juntan tres o cuatro clientes de mi cantina con guitarras y timples, y se pegan cantando boleros, isas y folías hasta las tantas de la mañana. Curiosamente por aquí andaba también mi amigo Esteban, militar de profesión, recién llegado de una de esas misiones de paz a las que le suelen mandar y de las que, cuando nos da detalles, nos pone a todos los pelos de punta. Andaba mi amigo Esteban cabreadísimo, y creo que con toda la razón, a cuenta del desplante que protagonizó la simpática alcaldesa de Barcelona cuando invitó a marcharse a dos representantes del Ejército de la inauguración de una exposición cultural a la que asistían.

Curiosamente, alegaba la susodicha que el Ejército nada tiene que ver con la cultura, evidenciando que ella tampoco es que tenga mucho que hacer en una muestra cultural porque, si no me equivoco, la educación está relacionada con la cultura y Ada Colau demostró que, educación, tiene muy poca. Cada vez me repugnan más los episodios pintorescos que montan estos de Podemos y todas sus confluencias, desde el beso en la boca provocador de Iglesias hasta las machangadas carnavalescas del alcalde de Cádiz, pasando por este episodio de poco respecto hacia una de las instituciones más respetables del Estado, por parte de una activista convertida en alcaldesa. No seré yo quien defienda esas guerras que tantos costes de vidas inocentes tienen, ni tampoco seré yo quien aplauda las subidas de cotización en bolsa de las empresas de fabricación de armas, pero si seré yo quien aplauda a todos esos hijos de nuestra tierra que se juegan la vida en territorios altamente peligrosos para llevar alimentos a quien no los tiene, para montar hospitales de campaña y sanar a los heridos, para trabajar en infraestructuras que lleven la luz y el agua a donde no llega o para velar por la seguridad y el bienestar de un país entero ante ataques externos.

No seré yo quien le reproche que gobierne Barcelona como lo hacía desde sus barricadas anti-desahucios pero si seré quien le diga que mi admiración hacia su persona se ha esfumado como el humo después de haberse convertido en una alcaldesa irrespetuosa.

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