Tribuna abierta

El perfeccionismo destruye

10.03.2016 | 02:00

Muchas personas pueden interpretar el perfeccionismo como una gran virtud pero lo cierto es que la perfección no siempre es perfecta, pudiéndose convertir en un lastre para nuestro bienestar físico y mental. Dar lo mejor de ti para que algo te salga lo mejor que puedas y por ello dedicarle esfuerzo, tiempo y constancia es muy diferente a pretender encontrar la perfección en todas tus acciones. Lógicamente, "¿Por qué hacerlo mal si puedo hacerlo bien? ¿Por qué voy a hacerlo bien si puedo hacerlo muy bien? ¿Por qué voy a hacerlo muy bien si puedo hacerlo grandioso?" Tomar esta actitud en la vida promete y aumenta enormemente la probabilidad de alcanzar todos tus retos, pero no te engañes. Las personas perfeccionistas son incapaces de sentir una verdadera satisfacción por nada de lo que hacen o alcancen, porque siempre creen que podían haberlo hecho mejor. Este tipo de pensamiento conlleva a un deterioro de la autoestima porque, entre líneas, el mensaje que le estás dando a tu cerebro quedando grabado en tu subconsciente es: "nunca seré lo bastante competente que necesito para ser feliz", "soy incapaz de alcanzar lo que me propongo" generándote frustración en todo lo que haces. La sobre-exigencia, una elevada necesidad de aprobación o aceptación social o, la atribución de poca eficacia a todo lo que hacen, son características de las personas que viven en este continuo inconformismo.

Lo cierto es que tener ambiciones en la vida y querer superarse es positivo siempre y cuando no afecte a nuestra estabilidad emocional. Quien busca y solo se conforma con lo "perfecto" sufre "la insatisfacción de nunca acabar". Por esto mismo es de real importancia que los estilos educativos hacia los más pequeños se basen en la felicidad y autodescubrimiento, y no en buscar la perfección. Desea que tu hijo sea feliz y sé consciente que para serlo no tiene que ser perfecto. La exigencia en la infancia crea huellas irreversibles en el cerebro adulto.

El perfeccionismo es un rasgo que se asocia con falta de seguridad y confianza y suelen tener altos niveles de ansiedad que les provocan sufrimiento, cansancio excesivo o incluso una falta de motivación. ¿Por qué? Es un intento continuo de demostrarnos y demostrarles a los demás que sí somos capaces y dignos de ser valorados y apreciados. Las personas perfeccionistas al buscar milimétricamente la perfección, utilizan un pensamiento dicotómico de "perfecto o imperfecto"; por lo tanto, en la mayoría de las ocasiones sentirán frustración por su falta de objetividad, etiquetando toda acción como fracaso al no resultar tan precisa como ellos esperaban.

Ten en cuenta que:

1- No todo es blanco o negro, por lo que es importante acabar con esa rigidez mental que lo único que consigue es que practiquemos la intolerancia contra nosotros mismos.

2- Destruye el pensamiento limitante donde das credibilidad a que si no eres perfeccionista, eres irresponsable. La excelencia siempre está en el equilibrio. El perfeccionismo como cualidad humana puede resultar positivo, pero siempre y cuando no lo convirtamos en una conducta obsesiva.

3- Por mucho que te esfuerces, no siempre salen las cosas como uno quiere, pero eso tan solo es un error, no un fracaso. Debemos aceptar que todo ser humano comete errores y darnos permiso de cometerlos.

4- No te identifiques tan solo por tus éxitos y fracasos. Eres mucho más que lo que logras.

5- El perfeccionismo te limita ya que por un lado, te quita mucho tiempo y por otro, el miedo a no dar la talla o a fracasar, hará que en muchas ocasiones postergues tu acción o, que ni siquiera lo intentes.

tamaraconsulta@gmail.com

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