Crónicas de la Revo-ilusión

Canarias en el alambre

08.03.2016 | 02:00

L as instituciones regidas por políticos, que también son personas, deberían dedicarse a aglutinar a los sectores económicos y sociales de una vez por todas. Muy bien, pero ellos solos no pueden. Si realmente queremos dar un salto, para colocar a esta región ultra periférica y ultra acomplejada, en la órbita de la globalización, habría que empezar por desterrar la contagiosa desconfianza que aflige a nuestro provincianismo de cantina y de salón. Porque en esta tierra, no nos engañemos, hace falta un lavado de cerebro colectivo, de arriba a abajo y viceversa. Y para eso, tenemos que empezar por creer en nosotros mismos y en cuidar la marca Canarias.

No podemos pretender que el Gobierno, los Cabildos, cada ayuntamiento, o algún concejal, sean los obligados a resolver la endémica falta de iniciativa, el barrigudo desdén, la holgazana autocomplacencia y la mediocridad estructural que nos acompañan en repetidas ocasiones.
A nuestros representantes de la cosa pública, tenemos que exigirles mucho, aunque no menos de lo que nos exigimos en nuestro devenir vital. A lo mejor, si nos responsabilizásemos un poco más de no ensuciar la calle, de no gritarle al vecino, de trabajar por la comunidad, de inculcarles valores a nuestros hijos, y de transformar la cultura del quejido en la del esfuerzo, quizás esos a los que tanto criticamos, cogerían recortes y nos imitarían. Al fin y al cabo, somos un azar de siete espejos, que se sonríen por delante mientras se envidian por detrás.

Mi idea del nacionalismo está ligada al clientelismo y a la manipulación del sentimiento de pertenencia. Entonces, por qué no cambiar el fondo y las formas, para integrarnos en un verdadero proyecto común. Por qué no quitarnos las gafas insularistas por las de ver mejor de lejos. Hoy ya sabemos que el dinero, tal y como lo concebimos, ha alcanzado un estado gaseoso en el contexto internacional, así que olvidemos el cortoplacismo y démosle la vuelta a la terrible dependencia del exterior. En estas islas hay tanto talento que si lo revirtiéramos en desarrollar acciones y proyectos innovadores, acabaríamos sorprendidos de nuestra capacidad para situarnos como un ejemplo de liderazgo, un modelo de sociedad abierta, avanzada y multicultural. Aprovechemos la nueva identidad global, para conectar con el mundo y compartir una estética renovada.

El verdadero progreso viene de la educación y de sentar las bases para afrontar el futuro tecnológico que nos espera a la vuelta de la esquina. En un momento de grandes incertidumbres, agarremos esta oportunidad para demostrar que ser canario es mucho más interesante de lo que nos suponemos.

rafadorta.blogspot.com

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