Azul y blanco

Últimos besos

07.03.2016 | 00:09

El beso, en general, expresa pasión, alegría, amistad o traición. Se suele dar en la cara y en los labios. Tenemos el beso de la paz, el de "judas" o traición. Están los besos de amistad, el beso fraternal o los místicos. Estos últimos son los que se dan a una imagen sagrada. Los besos también son filiales, y paternales. También hay besos de despedida, de amor, besos volados o sicilianos (o de muerte). Destacamos los besos de enamorados, los apasionados; y finalmente encontramos los besos pactados, los teatrales, los figurados y los de sangre.

Se puede "comer a besos" a una persona, o ésta comerte a ti a besos. Saludar con un beso en la mano denota respeto. Citamos los besos reverenciales, cuando se besa el anillo del obispo, por ejemplo. Los besos "sentidos" salen de lo más profundo del alma y "besar" (en) el culo implica repudio.

Nos ha inspirado el "pico" que protagonizaron Pablo Iglesias y Xavier Domènech (de En ComúPodem) en el Congreso de los Diputados, que nos ha hecho pensar qué clase de beso se dieron; como culmen a un fundido abrazo más largo en el tiempo. Justo enfrente, en los bancos azules ocupados por De Guindos y Alonso (ministros de Economía e Interior, ambos en funciones, respectivamente), demudaban sus rostros ante lo insólito del acto que acababa de consumarse ante ellos instante antes.

Pudo ser un beso pactado, o uno teatrero; tal vez uno de sangre: se escenificaba que juntos irían hasta la muerte.

Recordamos a Quevedo, genio de las letras españolas, que, reconocido y llamado "pata de mulo" por su visible cojera, dedicó unos versos a quien tan delicadamente lo había nominado: "aquél que en el prado viste, / y llamaste "pata de mulo" /dale un beso en el culo/ y esos son los besos tristes".

Gustoso tú, Pablo, por los besos/ dos son los postreros que has de dar: /uno a Rajoy, que será triste,/ el otro a Sánchez€, para cambiar.

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