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Tribuna abierta

Pepe Chávez

07.03.2016 | 00:09

Se nos ha ido demasiado pronto. Sólo tenía 66 años, pero hizo tanto y tan bien, que permanecerá para siempre en la memoria de sus paisanos de Pastrana, en Playa de Santiago; sus vecinos de Hermigua, y todos los gomeros y las gomeras. Seguro que algunos de ellos le deben incluso su historia de amor.

José Chávez Santos -Pepe Chávez, como le decíamos los amigos- nos ayudó, nos alegró y emocionó a todos los que le conocieron. Derrochaba ingenio y esa virtud lo convirtió en un gran valedor del característico punteo que tiene el sonido de las orquestas de La Gomera. Su nombre se suma, por tanto, al de Los Bajip o la orquesta Wamampy, de sobras conocidas e imitadas.

De su padre heredó su pasión por la música y a través de los acordes, que tocaba como nadie, supo transmitirnos las bondades de la vida, haciéndolo además de una manera singular y propia. Pepe Chávez fue un autodidacta y añadió su singular sello a los ritmos de La Gomera.
La gente lo apreció y le respondió. Las plazas de los pueblos de nuestra isla y del Sur de Tenerife - por citar sólo lugares cercanos, pues sin duda son muchos más los sitios a los que es posible referirse- se llenaban siempre que tocaba la Orquesta Los Chávez, de la que formó parte y fue líder hasta que fundó el grupo Los Hermanos Chávez, que también cosechó multitud de éxitos.

Con Pepe Chávez bailamos y cantamos las canciones que ayer y hoy suenan y seguirán sonando en todas las fiestas, pero éste no fue su único triunfo. También nos ayudó a ponernos de acuerdo y resolver conflictos, asegurando los buenos vínculos de vecindad que deben imperar en nuestra sociedad. Su nobleza, su sencillez y su carácter conciliador le sirvió para actuar durante más de una década como Juez de Paz en los municipios de Hermigua y Agulo.

Además, fue concejal en el Ayuntamiento de Hermigua, durante la legislatura que abarcó los años comprendidos entre 1991 y 1995, destacando también como empresario, pues aunque se formó como técnico en electrónica, su empeño, constancia y dedicación le permitieron abrir su propia sociedad, desde la que prestó servicios a toda La Gomera.

Tenaz, sociable, sensato, responsable y optimista. Todos los calificativos positivos que añadamos para describir la personalidad de este hombre serán pocos para hacerle justicia. Pepe Chávez modesto, vivaz, imaginativo y, sobre todo, honesto, murió a causa de una grave enfermedad, que culminó con la pérdida que desde el pasado día 28 de febrero sufrimos sus familiares y amigos.

A todos, pero especialmente a su mujer Isadora; a sus sus hijas María Yaquelín y Josefina Rosa, y a su hijo Joel -que ha seguido la afición de su padre y también estudia música en Alemania-, nos costará mucho asimilar que no volveremos a compartir los buenos ratos que siempre nos regalaba quien dedicó gran parte de su vida a animarnos a los demás.

Justo y merecido es, en consecuencia, que aquellos que tuvimos la suerte de estar a su lado, y desde la Institución que representa a todos los gomeros, le dediquemos al menos unas líneas. Estoy seguro, sin embargo, que no le gustaría que nos dejáramos abatir por la tristeza. De modo que, aunque estemos convencidos de que sin él nada volverá a ser lo mismo, quedémonos con sus enseñanzas y las letras con las que llenó sus canciones. Repitamos aquello de "échale mi compadre".

Pese a lo que de manera premonitoria apuntó en una de sus populares canciones, No sé pa´ donde vaya, no sé pa´ donde iré, después que tú me dejes€", recordemos orgullosos que su música, convertida ya en tradición, seguirá sonando, porque como bien se dice en otra tonada de Los Hermanos Chávez: "yo no sé por qué será que a mí me gusta lo bueno, y no es por casualidad, así somos los gomeros".

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