La Ciprea

La tertulia

01.03.2016 | 00:15

M is amigos me pasan el video para reírse, para mostrar hasta donde llega la ferocidad del fulano que puede desembocar en un infarto de lo exaltado que parece estar. Para asustarme, diría yo, porque me imagino en manos de ese energúmeno y puedo salir despellejada viva. Es un tipo que lleva un programa en una televisión, imagino que local y de cuarta fila porque no creo que lo admitan en segunda ni en tercera. Probablemente desde el patio de su casa hace los programas y desde su bodega los difunde. Porque no puedo pensar que haya publicidad para más, o sí, ¡vaya usted a saber!, que hay mucho animal suelto y mucha boca sucia y por lavar, como diría mi abuela. Para no darle mayor importancia ni lo voy a citar. Sería lo que él quisiera para darse un baño de citas, contra citas e insultos por su parte.

En el programa el susodicho pone las imágenes de un borrachito que interviene en un mitin; luego comienza a hablar de Podemos y a sacar a relucir las "cualidades" humanas del alcalde de Cádiz. Y así se exalta, grita, gesticula, revienta, y consigue las más altas cotas de barbarie. Y, para remate, hace ejercicios de oratoria incitándonos a destruir el voto de los que él considera carroña. Un hombre un voto, no. Un voto solo para los que lo merezcan, los que él decida que pueden votar y que son aquellos que visten bien, que se duchan, que son estudiados y de bachillerato y licenciatura. Los demás: basura, carroña y sin derecho a nada. Me vinieron a la cabeza los discursos, los famosos mítines azuzando a los perros contra los gitanos, judíos y homosexuales en las noches negras de Berlín. Y temblé. Pensé en cuántos no habrá como ellos agazapados en sus casas esperando el momento de salir a la calle y darnos el paseíllo al amanecer.

Un hombre un voto. Sí, mi querido energúmeno, un voto es importante para cada uno de nosotros. Mujeres incluidas aunque te pese. Que acabo de ver Las Sufragistas y aún me tiemblo al recordar lo que hicieron y cómo lo consiguieron. Aún tiemblo al imaginarme sin ese derecho. Porque ese borrachito que sale en tu video y que quieres presentar como votante de Podemos para, según tu criterio, desprestigiar a ese partido, merece mi respeto y su voto tiene, te guste o no, tanto valor como el de un académico o catedrático o lo que tú creas que es más importante. Incluso el tuyo es un voto que debe ser considerado y tenido en cuenta aunque sea el voto de un tipo torpe de lengua y de mente. Ya ves. Tanto odio y tanta sinrazón, ¿para qué?

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