A la contra

Se fue Yedei

20.02.2016 | 23:43
Yedei y sus padres en el hospital.

Los niños y los mayores deben ser la prioridad para cualquier sociedad, sea grande o pequeño un pueblo, más rico o pobre un lugar. Nuestros hijos y abuelos deben ser siempre los que cuenten con mayor protección y cuidado, sobre todo aquellos críos y ancianos en situación de desamparo.

Canarias siempre ha sido una comunidad generosa y buena. He sido –y hemos sido– testigo del enorme corazón de los isleños. Pero esta misma tierra, como si se tratara de una maldición, ha tenido casi siempre la mala suerte de estar gestionada por miserables a los que parece que, según les dan la vara de mando, cambian su corazón y sus valores por una almorrana. Y es que en eso, una hemorroide como un día de fiesta, es lo que somos para muchos de los que nos gobiernan. Por los recortes en prestaciones sociales hemos visto a dependientes quedarse sin nada; hemos visto a responsables de la sanidad de las Islas querer desmantelar de un plumazo la unidad del Hospital Materno Infantil, que luchaba contra las cardiopatías congénitas de niños que nacían con un corazón bomba; hemos escuchado a presidentes de Gobierno declarar en medios de comunicación que el caos en las Urgencias, que se repite día sí y día también, se debía a que los canarios tenemos la fea costumbre de dejar a los viejos, como si fueran un estorbo, tirados en los hospitales, despreocupándonos de ellos. En definitiva, hemos visto y oído tantas cosas que aún sigo sin entender cómo el territorio europeo más generoso elige para gobernarlo a la gente más insensible, a veces corrupta y, en la mayoría de los casos, ignorante o indolente.

También es cierto que he visto como nuestra sociedad denuncia, se moviliza y actúa. He visto como muchos dependientes siguen sobreviviendo sin ningún tipo de ayuda. Y he sido testigo de muchos padres que reclaman para sus hijos una sanidad digna, una educación correcta y un trato prioritario para sus criaturas. Y he visto cómo otras tantas familias se suman a las que padecen la indolencia de nuestros gobernantes para luchar hasta convertirse en legión, a veces a través de asociaciones vecinales, otras desde los medios de comunicación y, en la mayoría de los casos, a través de las redes sociales.

El sueño de Yedei

Fue así como Nissamar y Emilio, padres de Yedei, llegaron a mi vida. Saltaron de la red a un plató de televisión. Y su testimonio se convirtió viralmente en una lucha de todos. Yedei, con tan solo 15 meses de vida, no ha parado de luchar por sobrevivir a los graves problemas de salud con los que, desgraciadamente, vino al mundo. Tenía epilepsia, hipotonía y una enfermedad que afectaba a los órganos principales. Un conjunto de dolencias que los médicos ni siquiera sabían cómo tratar. Los padres de este pequeño, que eran conscientes de que no las tenían todas consigo, luchaban porque se le hicieran las pruebas necesarias y que el tiempo de vida que tuviera el niño fuera lo más digno posible. Acudían constantemente a la sanidad canaria en busca de atención pero la respuesta siempre fueron los recortes, la escasez de médicos para poder atenderlo o largos periodos de espera. Mientras, un crío de 15 meses sufría.
Como el de este pequeño, conozco muchos casos. Y ustedes también. Sabemos quiénes son los responsables de que esto siga pasando. En gran parte, la culpa es nuestra.

Yedei se fue

Desafortunadamente, Yedei se ha ido. Sus padres no tienen consuelo. Se apagó el sueño de mucha gente que lucha con pasión por el bien de los demás. Estas cosas pasan. Tristemente, pasan. Pero, mientras unos sueñan luchando por una mejor sociedad, otros miran para otro lado y nos convierten la vida en una pesadilla. Y eso, como pueblo, debemos hacérnoslo mirar.
Quiero hoy dedicar esta a la contra a Nissamar, Emilio y a quienes, junto a ellos, han luchado por Yedei. Su fuerza ante la adversidad, su entereza ante el dolor y su capacidad ilimitada de lucha demuestra su grandeza. La fotografía que ilustra lo escrito es el más fiel reflejo de lo que esta familia ha vivido. Aunque dolorosa, una preciosa historia de amor. Esta imagen es una enseñanza preciosa de la que todos tenemos algo que aprender.

Posdata 1 en nombre de la familia

En nombre de la familia del pequeño Yedei, quiero agradecer a los médicos y personal sanitario que durante 15 meses atendieron al pequeño la asistencia prestada y, sobre todo, el cariño y consuelo en los momentos más complicados. Gracias a las miles de personas que, a través de las redes sociales y medios de comunicación, se han volcado en la lucha que mantenían estos padres por su hijo. Esa gente refleja lo más noble y bueno de la sociedad canaria.

Posdata 2 en nombre de la gente

Queridos políticos que gobiernan nuestros ayuntamientos, cabildos y gobiernos, de aquí y de allá: ¿serían tan amables de dejar de joder? ¿Cabría la opción de que, además de ocuparse en enchufar, mamar y corromperse que da gusto, dedicaran un poco de tiempo a los más débiles? Sería un detalle para nuestra gente, esa que es la que les ha dado la confianza para que ocupen sus cómodas poltronas desde las que nos administran. Insisto: no logro entender cómo el pueblo más generoso de la tierra elige para dirigirlo a lo seres más egoístas, miserables e ignorantes. No en todos los casos, afortunadamente. He dicho.

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