Tribuna abierta

¿Hacia dónde se dirige España?

21.02.2016 | 02:00

D ada la situación de colapso producida tras las elecciones generales del 20 de diciembre, con los posibles pactos y coaliciones electorales para la formación de un gobierno mínimamente estable, nos encontramos a día de hoy en un callejón sin salida cierta.
En principio hay dos opciones posibles pero carentes de firmeza: la primera, una amplia coalición de izquierda que tendría mayoría absoluta y que estaría formada por el Partido Socialista de Sánchez que aspira sobre todas las cosas a su triunfo personal y que me temo que va a ser el gran derrotado de esta crisis.

La imposición y el trágala del Sr. Iglesias, el de la coleta que es el único, salvo alguna excepción de modificación programática que sigue en sus trece y que aspira a ser vicepresidente del Gobierno y ocho ministerios, alguno como el de Economía y Hacienda de gran trascendencia y el de Interior que maneja los secretos del Estado, pero insistiendo erre que erre en los refrendos catalán y vasco, y en general de todas las autonomías intentando crear, algo insólito en nuestra historia reciente, aunque tuvo antecedentes muy atrás en la primera república del cantonalismo y más atrás en el tiempo en la época de la dominación árabe, los Reinos de Taifas; sería el retroceso histórico y conocido es hasta la saciedad que "el pueblo que no conoce su historia está obligado a repetirla".

Y el resto de todas las fuerzas de extrema izquierda que empieza por el Partido Comunista de España, con sólo dos diputados y los partidos que se integran en la izquierda secesionista como las "mareas" de Galicia y Esquerra Republicana, y alguno más, si bien con mínima representación.

Se formaría un Gobierno que más que tal sería un Desgobierno total que tendría por primer objetivo la derogación (no la modificación) íntegra de nuestro sistema constitucional, que ha funcionado durante 37 años a plena satisfacción por primera vez en España bajo una monarquía parlamentaria y de alternancia en el poder.

Y otra solución sería, previas las reuniones que sean precisas y los estudios concretos de formación de un programa común electoral democristiano-liberal y de centro que estaría formado y presidido por el Partido Popular, encabezándolo con el presidente que sea, obviamente diputado, pero puede no serlo, por ser el partido más votado con casi siete millones y medio de votos populares e integrados en el Gobierno o apoyando puntualmente al mismo el de nueva creación y de origen catalán, Ciudadanos, de Albert Rivera, se formaría un Gobierno si no con mayoría absoluta, con mayoría relativa (como el de Suárez), con el compromiso del apoyo del Partido Socialista naturalmente, cambiando a su actual y errático líder Sr. Sánchez, que sin duda sería por la fuerza de la razón y la presión de sus militantes y prestigiosos exprimeros ministros y secretarios de Estado y altos cargos, empezando por el expresidente Felipe González, el exministro José Luis Corcuera y el expresidente de Madrid Joaquín Leguina y los demás que ya he citado en artículos anteriores, tendría que pasar a tomar la antorcha, creo yo, la líder andaluza Susana Díaz, una mujer joven con las ideas claras y que no pondrá nunca en duda la indivisibilidad de la nación española y además socialdemócrata, que podría integrarse, o al menos apoyar temas concretos importantes, en la acción del Gobierno. Pero esto es una ensoñación que puede o no llegar a ser realidad.

Mientras tanto le llueven los casos de corrupción política al Partido Popular y sólo ha sido un ejemplo y un toque de atención la dimisión irrevocable de la presidenta Esperanza Aguirre, pero no su dimisión como portavoz del Partido Popular, dando ejemplo de honestidad política para otros implicados de su propio partido.

Y es una clara senda que debiera seguir el líder nacional, aunque sea por desgaste político y de los medios de comunicación, pues de la corrupción, mucho mayor, en otros partidos políticos y sus líderes como la catalana de Pujol, su esposa y siete hijos que permanecen en libertad, con cargos naturalmente, y de la de la Junta de Andalucía, que creo es la mayor de España pues se cuenta por miles de millones de euros de los Eres, en contra de la clase obrera con lo cual es más vil aún que todas las demás, no se habla ni en la televisión, ni en la radio, ni en la prensa, perfectamente unidos en la feroz crítica e inculpando directamente al primer ministro Rajoy.
Espero y deseo que se imponga la razón, la lógica, la justicia, y sobre todo la eficiencia política.

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