AlaContra

El Iscariote de La Victoria

14.02.2016 | 02:00

Acertó mi compañero David Cuesta con su crónica sobre la moción de censura de La Victoria de Acentejo escribiendo aquello que cuentan Los apóstoles de que Jesucristo, cuando se encontraban reunidos alrededor de la mesa durante su última cena, les dijo: "Uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar".

El pleno del pasado viernes fue más apocalíptico que otra cosa. En ocasiones parecía una misa. Una misa de esas en las que el cura y los monaguillos andan peleados como monos.

Identificado con la historia de Judas Iscariote, Fermín Correa llegó en la mañana del viernes al salón de plenos dispuesto a descargar toda su ira. Y vaya que si la descargó. No dejó títere con cabeza. El ya exalcalde de La Victoria de Acentejo, tras prosperar la moción de censura que devuelve el bastón de mando a Haroldo Martín(CC), hasta ahora asesor del presidente Fernando Clavijo en materias tan diversas como la repercusión de la cagada de la paloma buchona sobre la capa de Ozono. Correa se despidió de su cargo con duros ataques a su excompañero de partido, el único concejal que mantiene el PP en el municipio tinerfeño, Leopoldo García.

Leo, como es más conocido el joven edil, es el Judas de Correa o el Iscariote de La Victoria, según convenga. A pesar de que, como el exalcalde, firmó en junio un pacto con el PSOE en contra del criterio de su formación política, partidaria de reeditar el acuerdo con CC, García sigue en las filas del PP al esquivar el expediente de expulsión que se ha llevado por delante al candidato de la formación de la gaviota en las pasadas elecciones. Y eso que los dos, Fermín y Leo, firmaron con los socialistas. Correa ha sido el único damnificado de aquella traición a su partido, a pesar de que sin Leo no hubiera habido moción de censura. El viernes, antes de que pronunciase su voto, Fermín Correa se encargó de recordarle su "traición" y, de paso, ponerlo en su sitio.

"Tú, que comías de los platos de mi casa, eres un traidor", gritó puesto en pie el que hasta hace unas semanas era el jefe de filas del PP en La Victoria. "Lo vas a pagar, Dios te va a castigar", continuó Correa, mientras Leo García tragaba nudos sentado al lado de su nuevo compañero de pacto. Antes había asistido también impasible al panorama apocalíptico con el que describió Haroldo Martín la gestión del anterior Gobierno, del que ha formado parte durante los últimos ocho meses. Imagínense la escena: el nuevo alcalde poniendo a caer de un burro la gestión realizada, entre otros, por el que será su socio de gobierno. Pues empezamos bien.

Y entonces tomó la palabra Judas

Pero Leo también tuvo su turno. García no pudo disimular el nerviosismo que le provocaron las palabras del que durante los últimos años ha sido su compañero. El concejal del PP deja atrás una semana llena de críticas por su decisión de apoyar la moción de censura y en la que ha tenido que soportar "amenazas escritas con tinta roja".(Esto de "la tinta roja" me suena a guión de telenovela brasileña). El edil relató que le han llegado "a desear un cáncer", por lo que pidió "respeto" ante su decisión. Fíjense qué cosas: en La Victoria los políticos, en vez de desearse suerte, se desean enfermedades. "Es como si no reconociera a mi padre", le respondió a Correa con voz entrecortada mientras le aguantaba la mirada.

García explicó que "nunca" estuvo de acuerdo en gobernar con el PSOE pero que lo hizo porque es "disciplinado"; el mismo motivo por el que considera que su partido, aunque también le llegó a abrir un expediente, decidió no expulsarlo. Habría que recordarle a Leo que nadie le puso una pistola en el pecho para pactar con los socialistas y también dudo de que los del PP lo hayan amenazado de muerte para que apoyara la moción de censura. Quizá los vitorieros hubieran agradecido oír de García los argumentos de verdad que lo llevaron a tal decisión. Y no la andanada de faroles que se ha venido marcando en los últimos días.

Si Judas vendió a Jesús a los sacerdotes, Leo García, según Correa, hizo lo propio al poner su cabeza en bandeja al presidente del PP tinerfeño, Manuel Domínguez. "Usted es la mano que mece la cuna y ha usado a un traidor", le espetó con claros síntomas de rencor en su rostro acalorado. El alcalde de Los Realejos, sentado en primera fila, mantuvo su pose sin mover ni un solo músculo de su cara, aunque por dentro, conociendo a Domínguez, se estaba cagando en todo lo que se meneaba en el salón de plenos.

El PSOE a lo suyo

El portavoz del PSOE, Juan Antonio García Abreu, que ahora pasa a la oposición tras la moción de censura, fue el único que se refirió a la investigación judicial que tiene en el punto de mira al Ayuntamiento tinerfeño por diversas contrataciones presuntamente ilegales en el mandato anterior. "Volverá el Gobierno de las imputaciones y los robos", en referencia al regreso a la Alcaldía de Haroldo Martín. García Abreu defendió que el anterior Gobierno municipal les dejó "una deuda de 1,6 millones", con la que han tenido que lidiar en estos meses, y recordó que Haroldo Martín "fue contratado en el Gobierno de Canarias cobrando un sueldo" que, según aseguró, "ahora tendrá que devolver".

De asesor enchufado a alcalde

La felicidad había que buscarla el viernes en la bancada de Coalición Canaria. Los concejales nacionalistaspasan ahora del frío de la oposición al calor del gobierno municipal, después de haber estado, incluso cuando conocieron en el primer pleno del mandato que el PP y el PSOE habían firmado "un pacto de escalera", como lo definió durante su discurso Haroldo.

El nuevo alcalde arropó a Leo García con sus palabras, al que describió como "un valiente que ha salvado al pueblo". Aunque, acto seguido, rajo de la gestión municipal de la que Leo había participado.

Sentado ya en su nueva silla, Martín protagonizó un cruce de acusaciones a grito limpio con el exalcalde y los concejales del PSOE. El tono de la disputa rompió cualquier protocolo de respeto institucional cuando Correa llamó "mentiroso, caradura y golfo" al político de CC. Finalmente, reinó la calma y la sesión pudo concluir.

Y el pleno tocó a su fin

Cuando el pleno tocó a su fin, Martín se dio un baño de aplausos entre medio centenar de personas que le esperaban en la plaza del Ayuntamiento. Allí, desbordado por la alegría del momento, explicó a los periodistas que aún aguardaban su salida que no le consta que tenga que devolver el dinero que ha cobrado como asesor del presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo. "A mí no me han dicho nada", aseveró sin borrar su sonrisa de la boca.

Posdata

Así es la política. Llena de álamos y traiciones. De dimes y diretes. Ahora que Haroldo volvió a ser alcalde me ronda una duda: ¿quién ocupará su enchufe?, ¿quién disertará para el Gobierno de Canarias en materia de cagadas de palomas y otros menesteres? No me imagino ese búnker sin Haroldo en el palomar. Aunque siempre nos quedará Faustino Alegría, exalcalde de El Tanque, otro enchufado con cargo a los bolsillos de los canarios. Y cuántos más de estos agarrados a la corriente pública habrá por ahí. Y la gente sin saberlo. He dicho.

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