Zigurat

Alfonso García, domar silencios

13.02.2016 | 02:00

E n plena soledad, el denuedo creativo alcanza sobresaliente valor. Acaece en la literatura, y es entonces cuando la bondad de la obra literaria queda ejemplarmente definida en las palabras. Fueron formuladas por el escritor Gabriel García Márquez: "Sí, es el oficio [escribir] más solitario del mundo"; igualmente, por el también escritor Paul Auster; ambos se referían a la soledad: "(€) Creo que lo asombroso es que cuando uno está más solo, cuando penetra verdaderamente en un estado de soledad, es cuando deja de estar solo, cuando comienza a sentir su vínculo con los demás. (€)". Ambos argumentos son dos sólidas concepciones de la soledad. Al igual, se podría afirmar respecto a quienes saben domar silencios, en este caso, el escultor, doctor en Antropología (ULL), director académico del Máster Universitario en Cuidados al Final de la Vida (ULL), y vicerrector de Alumnado de la ULL, Alfonso Miguel García Hernández (Santa Cruz de La Palma, 21-08-1961) quien imaginativamente ha convenido en restar y sumarse personalmente al arte.

Recientemente, dicho creador ha visto publicado un bien esmerado y pródigo libro que indaga y divulga su fecundo quehacer escultórico, ´Alfonso García. Esculturas y antropología´ (textos: Antonio Martinon Cejas, Celestino Celso Hernández, Javier Marrero Acosta, Serafín Dopazo, Francisco Díez de Velasco y Robert Niemeyer; fotografías: Carlos Schwartz, Jesús Bilbao, José Luis Camejo, Emeterio Suárez y Jesús López; diseño: Iván Marrero. Edita: ESTAAG. Espacio + Taller de Arte, Tenerife; edición bilingüe [castellano-inglés], abundantemente ilustrado, 2015). Los autores de los textos abordan certeramente: Un viaje de 35 años por el arte de Alfonso García (1980-2015), Celestino Celso Hernández; Apuntes para una gramática del gesto escultórico, Javier Marrero Acosta; Ejercicios de un corazón fuerte. A propósito del escultor Alfonso García, Serafín Dopazo y Lécitos y láminas, Francisco Díez de Velasco", respectivamente.

Deliberado ejercicio hacia atrás puede distar y Alfonso García situarse en llegar momentos antes del instante permanente, obrando en él el saber aproximarse a la fundición y al moldeado; de ahí, es en lo que consta, ya que ratificando abarcar diferentes materiales constata sus obras en hierro, acero cortén, collages, sin olvido de maderas de caoba o maderas de grevillea. Vasta obra la suya, tanto la de sus numerosas exposiciones individuales como las colectivas, pudiendo ser esculturas concretadas que parten de misteriosos microuniversos interiores, esto es, el traslado desde de un complejo bocetaje mental, a veces necesariamente subjetivo en celebradas ocasiones hasta la inmovilidad de figuras realizadas en diversas materias sólidas.

Hemos de recordar lo manifestado por los escritores Gabriel García Márquez y Paul Auster, la soledad; por consiguiente, el trabajo aislado de quienes partiendo diestramente de esculpir saben efectuarlo con maestría hasta llegar al arte de domar geométricos silencios.

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