Tribuna abierta

Gracias, don Damián. Felicidades

12.02.2016 | 02:00

D. Damián cumple 100 años. Era yo párroco de Tazacorte y la víspera de San Miguel, el 28 de Septiembre de 1984, participé en la Catedral de La Laguna en la celebración de entrada de D. Damián como obispo de nuestra Diócesis Nivariense. Unos días después, en su vista al arciprestazgo de los Llanos de Aridane, le escuché por primera vez aquello de: por ser obispo, ustedes me dicen "excelentísimo y reverendísimo", pero yo sólo seré "excelentísimo señor" si soy un excelente cristiano. Era su tarjeta de presentación y un aviso para todos. Detrás de este pensamiento, está la personalidad de quien tiene como lema episcopal El último de todos y el servidor de todos.

Desde esa fecha de llegada a nuestra Diócesis, hasta su despedida en julio de 1991, y aún después en su tiempo de Obispo Emérito, quienes le hemos conocido y tratado, podemos decir con satisfacción y orgullo que "disfrutamos de D. Damián". Sí, todos los diocesanos de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro disfrutamos con nuestro obispo Damián. Disfrutamos de su estilo de vida humilde y austero, marcado por la cercanía y trato personal con todos. Disfrutamos de sus palabras sencillas y, a la vez, directas, profundas y estimulantes.

Disfrutamos de sus acertados consejos y orientaciones, siempre marcados por la esperanza. Yo, personalmente, he disfrutado de su confianza y apoyo, muy por encima de mis cualidades y merecimientos. Disfrutamos de sus iniciativas y visión de futuro que, plasmadas en decisiones de gobierno, articularon la vida de la diócesis e impulsaron la educación en la fe de los fieles y su participación de la vida de la iglesia, así como el compromiso de los cristianos en la vida social. Disfrutamos de su capacidad para reconocer y valorar lo bueno de las personas, aun conociendo sus debilidades.

Disfrutamos de su profundo sentido de "la disponibilidad", virtud que nos enseñó y practicó con excelencia. Disfrutamos de su amabilidad y paciencia con todos, sin que por ello dejara de corregirnos cuando era necesario. Disfrutamos de sus sabrosos Diálogos con Santa María, comenzando por aquel sorprendente título de Santa María del Buen Humor y siguiendo por otros, también llamativos, como Santa María de las tres manos. Cuando un servidor fue nombrado obispo de esta Diócesis, D. Damián me hizo el honor de componer un diálogo con Santa María del Buen Consejo, mi devoción personal de la Virgen.

Diálogos con la Virgen que D. Damián ha continuado ofreciéndonos hasta hoy como Felicitación de Navidad. Sí. Hemos disfrutado de D. Damián como se disfruta de las cosas buenas que llenan el alma y dejan huella. Y esto, me consta, lo comparten conmigo aquellas diócesis que presidió D. Damián antes que la nuestra, Barbastro y Teruel-Albarrracín. Así como, los miles de personas que, a lo largo de sus 25 años como Obispo Emérito, han participado en sus continuas tandas de Ejercicios Espirituales por toda España y algunos países de América.

Por todo ello, al cumplirse los 100 años de su nacimiento, no podemos menos que dar gracias a Dios por todos los dones que nos ha concedido por medio de la vida y el ministerio del Excelentísimo y Reverendísimo cristiano, D. Damián Iguacen Borau. Le felicitamos por su centenario y nos felicitamos nosotros por haberle conocido y disfrutado de su persona, por haber convivido con una persona amable, generosa y benevolente, por haber disfrutado de "un hombre santo".

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