Aquí una opinión

Enigmas (o estigmas) de esta ciudad

11.02.2016 | 02:00

E l día de comienzo del carnaval, pasé junto a ese ejemplo de art nouveau de pacotilla que es la charca antes conocida como Plaza de España. La habían vaciado y sobre una inmensa costra verdosa que era su fondo, un operario colocaba vallas protectoras a la base del chorro, ese inutilizado desde su inauguración porque cualquier brisita voltea el agua como si se tratase de una ventisca... uno más de los enigmas de nuestra animada, limpia y culta ciudad.

Ello me lleva a preguntar ¿han contemplado ustedes, no con criterio de ciudadano cabreado, título que nos hemos ganado a pulso los que vivimos aquí, ese edificio con tres armatostes de madera al que llaman "estación de cruceros", tan babeantemente alabado por sus creadores y ejecutores y que nos despoja, aún más, de la panorámica marina? ¿No le notan una absoluta falta de estética en relación al lugar donde ha sido ubicado? ¿O es que se trata de una obra de ingeniería, arquitectura y carpintería tan perfectamente esotérica que mi falta de conocimiento en el mundo de dicha misteriosa filosofía me impide apreciar?

Que el negocio de los cruceristas es apetecible, al margen de lo que gastamos en medidas de seguridad para que carteristas y otros gremios amantes del benigno clima atmosférico y judicial de esta isla no los desvalijen, lo intuimos todos. Hoy en día, debido a la tranquilidad que la población que chochea anhela al viajar, lo más cercano al sosiego son esos barcos repletos de otros especímenes análogos y donde el susto más grande que te pueden dar es el espectáculo de variedades que se ofrece cada noche. O sea que percibo que los chicharreros no ponemos ni la mínima objeción al trato exquisito que alcaldes, presidentes de cabildos o de autoridades portuarias y demás escalones hacia arriba y hacia abajo desean para los visitantes que nos llegan en esta forma de turismo. A lo que sí observo y escucho se le ponen pegas es a la incautación de nuestro puerto (¡pobre farola del mar, allá lejos en un inaccesible, hasta para fotografiarla, lugar!). ¿Qué hemos hecho nosotros, cuya única diversión era pasear, mirar a los barcos y algún que otro pescador pasar un rato con la caña en el agua? ¿Qué delito cometimos para tener ese vergonzoso frente portuario, tan diferente a los de las ciudades españolas que lindan con el mar incluidas el resto de las canarias? Convertido desde hace muchísimos años en un laberinto de descampados, solares cochambrosos, maquinarias, materiales de obra€ y de lo que, de vez en cuando, oímos hablar por alguna pelea de financiación de este o aquel trozo, de lo que en su día, una vez destrozada la original entrada a la ciudad, bautizaron como "Vía Litoral" y que, a este ritmo, nos permitirá en siglos venideros, "tocar el agua" como graciosamente han dicho en los periódicos.

Mozart compuso sus magníficas tres últimas sinfonías en un verano, incluida la Júpiter para la que solamente necesitó un par de semanas. Me alegro de que el insigne músico no hubiese estado en nómina de quien quiera que controle o esté al mando de este plan urbanístico/portuario. Aún estaría escribiendo el primer compás€

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