A flor de piel

Piel con piel

04.02.2016 | 02:00

P iel con piel es la expresión que se emplea para dar nombre a una tendencia que en los últimos años se está implantando en muchos hospitales. Con ella se pretende hacer los partos menos instrumentalizados y favorecer el vínculo entre los padres y el recién nacido. La piel es un órgano lleno de receptores y terminaciones nerviosas que desempeña un papel fundamental en la relación con nuestro entorno. Estos receptores y terminaciones trasmiten al cerebro, entre otras señales como el tacto y el calor, que, junto con las sensaciones del olfato explicarían cómo este contacto íntimo entre los padres y su hijo puede facilitar la conducta materno-neonatal y la lactancia. La recomendación consiste en colocar al bebé piel con piel sobre el pecho y el abdomen de la madre, siempre que las condiciones de salud del bebé y de la madre lo permitan. Los beneficios de esta práctica están probados por muchos estudios y publicaciones. Se ha visto que el contacto físico precoz mejora la lactancia, ayuda la termorregulación del bebé y es uno de los factores más importantes para que aparezca el vínculo afectivo entre los padres y el recién nacido. Necesario para la supervivencia y el desarrollo del bebé, del mismo modo útil para que los nuevos progenitores sientan la necesidad de cuidar de su hijo.

Muchos hospitales han ido incorporando esta práctica poniendo al bebé sobre la madre durante las primeras horas. Incluso en los casos en los que la madre por motivos médicos no puede hacerlo el contacto entre padre e hijo ha resultado igual de beneficioso, según recogen algunas publicaciones. En algunos hospitales públicos de nuestras islas han desarrollado el proyecto Piel con Piel una iniciativa que como dermatóloga y sobre todo como madre me ha llenado de alegría. Pero esta practica no deja de entrañar ciertos riesgos. Se han descrito algunos casos de apneas y de muertes súbitas en el momento del contacto madre – bebé. Y aunque se desconocen las causas, se ha visto que muchos de los casos han sucedido cuando la madre, habitualmente primeriza, estaba sola con el recién nacido y cansada (o adormilada tras el parto ) durante el momento del contacto piel con piel o cuando el bebé estaba mamando boca abajo y sobre el pecho o abdomen de la madre. Se ha observado que el período crítico se sitúa en las dos horas sucesivas al parto. Tiempo en el que el recién nacido debe adaptarse a la vida, con un esfuerzo metabólico y fisiológico que precisa de una vigilancia especial. La tendencia al sueño y las bajas respuestas a estímulos es lo normal en este período por lo que es necesario no dejar sola a la madre y reconocer los síntomas de alarma.

Debe quedar claro que los especialistas no ponen en duda que el contacto piel con piel es beneficioso para el recién nacido y para sus padres, no en vano recomiendan que se siga realizando. De hecho, la tendencia es que cada vez sean más los hospitales que incorporen esta bonita y útil práctica, conociendo aunque sean mínimos, los posibles riesgos y recomendando la vigilancia en todo momento al bebé.

dermatólogaveronicadiaz.es
info@derma-vd.com

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