Luz de luna

Irán: la libertad murió ahorcada

03.02.2016 | 00:04

Irán ha pasado de engrosar la famosa lista negra de países terroristas que elabora Estados Unidos -para satisfacer sus intereses y sus ansias imperialistas- a convertirse en una potencia inversora en el extranjero, reflotando la economía de muchas naciones occidentales, una de las cuales puede que sea España, lo que ha provocado que empresas como Cepsa, Repsol y Sacyr se estén frotando las manos ante los suculentos contratos en los que estarán inmersas, y su efecto quizás llegue incluso a Canarias, pues el régimen de los ayatolás plantea la posibilidad de crear una refinería para la exportación de su crudo, cuya ubicación podría estar en Santa Cruz de Tenerife.
La Unión Europea lo sancionó en 2012 al dejar de importar su petróleo producto del desarrollo de su programa nuclear, y ahora muestra su cara más hipócrita al tenderle la mano a un país que vulnera los derechos humanos, con lo cual es cómplice del enriquecimiento de sus dirigentes y de la privación de libertad de una población que vive bajo el discurso del miedo.

Esa riqueza petrolera, que lo convierte en una potencia en el sector energético, es tan negra como el alma de aquellos, acostumbrados al ejercicio de la violencia como método para eliminar cualquier impureza que afecte a su ideario. Mientras presidentes, ministros y empresarios occidentales estrechan las manos de sus homónimos iraníes, en el interior de sus fronteras existen numerosos centros de tortura donde también se mata y desaparece a los disidentes políticos y a todos aquellos que son sospechosos de vulnerar el orden impuesto. Uno de ellos es la temida presión de Evin, en la que se ha asesinado a multitud de inocentes como la fotógrafa iranocanadiense Zahra Kazemi Ahmadabadi, que tuvo la osadía de intentar denunciar lo que se esconde tras sus gruesos muros.

La novela gráfica se ha convertido en un medio de protesta para dejar constancia de esa forma de proceder de su entramado corrupto, un charco de agua sucia en la que se refleja la imagen de sus dirigentes, caso por ejemplo de El paraíso de Zahra de Amir y Khalil y Una metamorfosis iraní de Mana Neyestani, apoyados además de informes y numeroso material gráfico de Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras, que corroboran este hecho.

Las mujeres son otra de las grandes afectadas. En 2013 la fotografía de la rueda de prensa del nuevo primer ministro de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, realizada por la agencia Mehr News, propiedad de la Islamic Ideology Dissemination Organization, dio la vuelta al mundo al mostrar a las periodistas iraníes ejerciendo su profesión sentadas en el suelo y eso a pesar de que el nuevo presidente Hasán Rouhaní prometió poner en práctica una nueva política de igualdad entre mujeres y hombres, otra muestra de un intento de lavado de imagen en una sociedad donde la religión convierte a aquellas en un instrumento en manos masculinas, que las denigran sin escrúpulos algunos.

Ladrones, lesbianas y homosexuales tienen su castigo ejemplar con condenas a muerte, que se ejecutan públicamente, colgándolos de grúas y cuyos cuerpos se exhiben sin miramientos como advertencia para quienes quieran seguir su camino, circunstancia también expuesta por los referidos Amir y Khalil, al considerar que ellos tienen su particular Ku Klux Klan, donde las togas y capirotes de los jueces se han sustituido por turbantes y uniformes militares y la cruz de los cristianos por la grúa, mientras la propia Amnistía Internacional infiere que entre 2005 y 2015 se mataron a 73 menores y otros 160 esperan pendientes del mismo camino.

En Irán el Estado desaparece a los blogueros molestos y la milicia Basij se mancha las manos de sangre cada vez que reprime manifestaciones en las que se piden cambios sociopolíticos, pero nada de eso importa porque existen lumbreras como Carlos Garcinuño, concejal del Partido Popular en el Ayuntamento de Santa Cruz de Tenerife, para el cual aquel es sinónimo de creación de puestos de trabajo en Tenerife. Los petroeuros limpian conciencias.

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