Tribuna abierta

Residuos

02.02.2016 | 02:00

Todos los años el grupo de gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz ofrece datos, con titulares supuestamente alentadores, sobre la recogida de residuos en el municipio, pero si uno indaga en el contenido de esta propaganda se puede dar cuenta del embuste que tienen que soportar los vecinos y vecinas de la capital chicharrera, a los que se les pretende transmitir una realidad muy alejada de lo que debería ser un buen sistema de recogida selectiva de residuos que posibilite el reciclado, tal y como marca la legislación actual.

En 2010 el Gobierno de Canarias realizó un Estudio de composición y caracterización de los residuos sólidos urbanos mediante el que se puede conocer, entre otras cosas, qué cantidad hay de cada una de las fracciones de los residuos que generamos los canarios, es decir, cuánto de orgánico, de envases ligeros, de papel-cartón y de vidrio hay en nuestra de bolsa de la basura. Pues bien, en el caso de Santa Cruz, conjugando los datos de este estudio con los facilitados recientemente por el Ayuntamiento, estarían depositándose en el contenedor amarillo algo menos del 7% de los residuos que se generan de esa fracción, en el azul el 9,9% y en el iglú verde el 35%. Todas estas cifras están años luz del objetivo del 50% de reciclaje que plantea la directiva europea para el año 2020, y de los previstos recientemente por la Comisión Europea, que establece que para 2030 solo pueden llegar al vertedero, como mucho, el 10% del total de los residuos: hoy llegan en masa (contenedor gris o verde) al Complejo Ambiental de Arico más del 45% de los residuos que se generan en el municipio. Juzguen, pues.

Si hacemos una comparativa con el resto de capitales provinciales del Estado español, sabremos que Santa Cruz está en la cola del reciclaje en todas las fracciones de los residuos que se separan en los domicilios: en lo referente a envases ligeros, estas ciudades están en 11,1 kilogramos por habitante y año frente a los 6,4 de Santa Cruz; en cuanto al papel-cartón, la media se sitúa en 16,6 kilogramos frente a los 10,3 de la capital tinerfeña; y en vidrio, la relación es de 13,2 frente a siete. Lo dicho, juzguen.

Con estos datos paupérrimos, ¿por qué esta autocomplacencia del grupo de gobierno?, ¿por qué este triunfalismo? Pues, ante la evidente manipulación, toca exigir que se adopten las medidas necesarias que propicien un aumento drástico de los niveles de reciclado en el municipio. En este sentido, no parece que volver a conceder la gestión de este servicio a una empresa privada, preocupada más por el lucro que por minimizar las consecuencias de nuestros hábitos de consumo, sea una buena solución, solo hay que ver cómo la actual empresa adjudicataria del servicio, Urbaser, se ponía de acuerdo con las otras empresas del denominado "cártel de la basura" para no competir entre ellas y así evitar que se abarataran las licitaciones, con el consiguiente perjuicio sobre el erario público, y menos cuando se pertenece al mismo grupo empresarial que la empresa que gestiona el vertedero, cuya principal fuente de ingreso está relacionada con la tasa aplicada a los residuos que llegan a través del contenedor gris, ¿ustedes creen que a Urbaser (ACS) le conviene reducir la cantidad de basura que Santa Cruz traslada al vertedero que gestiona Vertresa (ACS)?

El Cabildo y el Gobierno de Canarias, sostenedores de los fracasados sistemas integrados de gestión donde los productores se responsabilizan del reciclaje de los residuos, a través de Ecoembes y Ecovidrio, en aplicación del principio de "quien contamina paga", también son culpables de los constantes incumplimientos de los objetivos trazados por Europa y del atentando contra el medio ambiente y los recursos naturales que supone una gestión tan nefasta en esta materia, más si cabe en un territorio insular limitado como el nuestro.

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