Editorial

Los mejores Carnavales

31.01.2016 | 00:58

U n año más, Santa Cruz de Tenerife se viste de disfraz y se abre al mundo con motivo de los Carnavales, la fiesta por antonomasia de la capital y de toda la Isla.

La cita de todos los febreros con la diversión, la fantasía e incluso la trangresión superó hasta las vicisitudes de la censura y los años difíciles de la Dictadura. Hoy, disfruta de la consideración de Fiesta de Interés Turístico Internacional´ lo cual confirma la inmensa repercusión de todo lo que ocurre en Santa Cruz durante un mes de actividad frenética y vertiginosa. Desde los concursos de murgas, comparsas y agrupaciones hasta los días de alboroto y ruido en las calles, que por supuesto serán, una vez más, la gran culminación de estas fechas especiales y festivas.

Los Carnavales se han convertido en un extraordinario motor para nuestro turismo y, por consiguiente, también para nuestra economía. Son una auténtica multitud los visitantes que recibe Tenerife con motivo de sus fiestas más conocidas, al tiempo que la actividad de los propios residentes insulares se ha erigido –y los números así lo avalan– en un factor dinamizador del comercio local en muy diversas facetas.

Desde las administraciones públicas es conveniente que se haga todo lo posible por mantener esta fiesta como un ejemplo de diversión pero también de civismo. Que Santa Cruz pueda presumir de unos Carnavales multitudinarios a la vez que seguros es una auténtica bendición en los tiempos difíciles que corren. Mientras otros festejos en otras latitudes son noticia por los incidentes, los actos vandálicos y la insensatez, en Tenerife se disfruta cada año de una apoteosis masiva pero ordenada.

Para avanzar hacia un Carnaval mejor y más brillante, cualquier esfuerzo es bienvenido. Así, es conveniente que desde la organización se cuiden los concursos y también a nuestros grupos, se consiga que la Gala sea un acontecimiento central de nuestra fiesta y además tenga el alcance mediático que merece y, en definitiva, se redoblen los esfuerzos para hacer de las carnestolendas un magnífico escaparate.

Que hacia afuera se enseñe el ingenio, la creatividad de los disfraces, la amabilidad con los foráneos y la capacidad de los canarios para divertirse en un entorno seguro y fiable. Será ésta la mejor forma de preservar estas fechas como las más especiales y significativas del año para los carnavaleros chicharreros que, desde el viernes próximo y sin tregua durante diez días, se echarán a la calle y enseñarán al mundo su mejor disfraz: la hospitalidad infinita de todos los canarios.

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