El bar de Pepe

Fumata negra

30.01.2016 | 23:25

E l bochornoso espectáculo que nos están ofreciendo los oscuros personajes de la política española no tiene desperdicio. El cabreo del personal es evidente y el desencanto entre los ciudadanos de este país, aun llamado España, es monumental. Tanto es así que la mayoría de votantes de las elecciones del 20-D manifiestan que, si vuelven a un nuevo proceso electoral, cambiarían su voto o se abstendrían de votar. Llevamos más de un mes esperando; llevamos 6 años esperando un cambio en la política española, un cambio que vuelva a ilusionar a españoles y españolas, que volvamos a pensar en un presente seguro y un futuro mejor, hemos ido a votar consciente con estos deseos y más del 72% de los electores hemos votado ese cambio, de una u otra forma, con una u otra sigla, el pueblo ha dicho stop a la política absurda del gobierno del Partido Popular.

Por esa misma razón ningún partido del arco parlamentario, a excepción del PP, debería apoyar la candidatura de Mariano Rajoy para seguir en la poltrona del Palacio de la Moncloa, porque iría en contra de sus votantes, porque defraudaría la voluntad de sus militantes y seguidores. Rajoy sabe muy bien que ha perdido cualquier opción para gobernar, conoce por activa y pasiva que PSOE y Podemos no van apoyar su investidura, por otro lado Ciudadanos ha dicho en multitud de ocasiones su abstención y a menos que a Rivera le propongan el oro y el moro, o sea, una buen trozo de la tarda de la mesa del Consejo de Ministros se ve difícil, aunque de cara a sus votantes siempre le queda la disculpa de su famosa frase "lo hago por la unidad de España". Lo que está clarísimo es que, aun con el apoyo de Ciudadanos, la bolsa es insuficiente para que las posaderas del Excmo. Sr. Rajoy sigan descansando en el sillón presidencial.

A Rajoy y su troupe les falta tiempo, tiempo que necesita para hacer realidad las consignas, las órdenes de Heil Merkel y la troika que nos son otras que la coalición de los dos grandes partidos históricos en la dictacracia española: PP y PSOE o PSOE y PP, tanto monta, monta tanto. Pedro Sánchez sabe muy bien la presión que está soportando por parte del aparato de su propio partido, como también sabe muy bien los deseos de su electorado en cuanto a un cambio radical en la política económica y social practicada por el PP en estos últimos angustiosos años. El pope del partido socialista, Felipe Gonzalez, se ha manifestado a favor de una gran coalición del bipartidismo repartiéndose el "botín" para los dos partidos más corruptos del Estado Español y entre los 10 primeros en el ranking internacional de corrupción política. La crisis interna del PSOE ha tenido su punto álgido en el gran fracaso obtenido en las urnas, Pedro Sánchez no supo ilusionar a los seguidores históricos del socialismo español que, ante la oferta de Pablo Iglesias, no dudó en votar a Podemos dejando de lado a un Partido roto por fuera y resquebrajado por dentro, donde las navajas traperas están preparadas para asestar navajazos traperos a todo aquel que se mueva en la fotografía. Una situación como la que plantean los grandes históricos Ayatolas pesoístas llevaría a la desaparición definitiva del socialismo en España tal y como lo hemos conocido hasta ahora.

Rajoy se no se da por vencido, quiere agotar, aferrado al sillón azul del parlamento, hasta el último segundo de tiempo que disponga. Las promesas de la troika ofreciendo su ayuda a intermediar en lo que dice ser la "guerra fría" presionando a la corriente "conservadora" del PSOE para un acuerdo de gobierno cohabitando con el PP puede ser el último as en la manga del mediocre político pepero.

Mientras todo esto sucede, Pablo Iglesias ha "envidado" con un órdago a lo grande a Pedro Sánchez y antes de "ganar la partida" se ha asegurado el reparto del bote, mínimo seis ministerios y para él la vicepresidencia invitando al secretario general del PSOE a dialogar con bombo y platillos, con luz y taquígrafos, con alevosía y premeditación, ante las cámaras de la televisión todos los acuerdos programáticos para un gobierno "a la portuguesa". Patético y esperpéntico es ver y oír los lamentos de Rajoy y su troupe de palmeros, abogando por el espíritu de la transición española. Ahora, después de estar cuatro años pasando el rodillo y con chulería digna de un macarra y el talante déspota de un tirano aparece llorisqueando y pidiendo la limosna que le permita seguir en el poder€ ¡vivir para ver!

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