De aquí y de allá

La polución deportiva

28.01.2016 | 02:00

L a polución en la atmósfera nacional proviene de varios focos, como el de la política o el de la televisión. Emana también de los deportes... Una contaminación si se quiere menor, pero a considerarla, como las otras, como todas.

Verán, en un país es tan fastidioso como la calima tener sólo un deporte con gran incidencia social. Conlleva a soportar, fastidiosamente, día tras día, doce meses al año, a Ronaldo, Messi, Neymar, Florentino Pérez, etc, sin posibilidad de oxigenación. Ni siquiera en los períodos vacacionales refresca. Es asfixiante... Y se lo dice un hombre enamorado de los deportes, un hombre que se ganó el pan en su juventud con el fútbol y el tenis, pero un hombre sobre todo como ustedes, de sillón, de televisión.

La contaminación la soporta además toda la sociedad. Ininterrumpidamente están dando la tabarra con uno u otro personaje en los medios de comunicación. Aparecen, sin intermitencias, sacrosantamente, a diario, en cualquier página de periódico o en cualquier cadena de televisión, como si en el país existieran sólo ellos. No son eludibles. El cambio de canal no conduce a la evasión, ¡están en todos! No es como otras poluciones, evitables, al estilo de Sálvame, sencillamente no sintonizándolo.

En Estados Unidos, en vez de uno, tienen tres deportes nacionales: el basket, el béisbol y su fútbol. Cada cuatro meses, pues, cambian los personajes. Despiden a Curry, Gasol, James y compañía y dan paso a otros iconos. Psicológicamente es tan saludable como ir al mar o a la montaña, lejos de la calima, a respirar aire puro...

Veinte años atrás uno de mis artículos literarios se titulaba: Seré americano. Anunciaba mi deserción como espectador del fútbol para integrarme en los deportes yanquis. Y es que, además de soportar a Núñez, Maradona y otros personajes, el fútbol había alcanzado por otra parte cotas altamente soporíferas. Estaba de moda por entonces el centrocuentismo. ¿Se acuerdan? ¡Todos salían a por el cero a cero! Milagrosamente la concesión de tres puntos por la victoria espoleó a los técnicos y a los futbolistas, rescatando el espectáculo.

Durante estos años fui americano... Cumplí la palabra. De hecho este artículo literario iba dirigido a traspasarles mi experiencia... sobre todo alrededor del béisbol y del fútbol americano, porque las ondas del baloncesto ya llegaron con nitidez a Europa y ustedes tienen de seguro una docta opinión.

¿Son los otros dos deportes yanquis tan extraordinarios como el baloncesto?... Esta es la cuestión.

...La semana próxima.

florenciohdez@hotmail.com

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