Aquí una opinión

Aquel nefasto trío

28.01.2016 | 02:00

U no de los personajes de la serie inglesa El valle feliz, es un empleado que pide aumento de sueldo a su jefe para poder sufragar unos gastos de universidad y, antes de conocer si éste se lo concederá o no, organiza el secuestro de la única hija del empresario para, con el rescate, solucionar su problema financiero. El plan se le va de las manos desde el momento en que hace el encargo a unos auténticos delincuentes que no solamente aumentan el importe a exigir desmesuradamente en su propio beneficio, sino que violan y torturan a la joven. Pero a lo que me quería referir es a un detalle significativo del desenlace: ese empleado, ya en la cárcel, recibe la visita del que había sido su jefe, quien trata de comprender el porqué 1de tal comportamiento después de los años de convivencia laboral. La respuesta del trabajador es disparatada pero representativa de lo bajo y mezquino que podemos caer para autoexculparnos de cualquier delito "la culpa fue tuya porque dudaste y me hiciste creer que me denegarías el aumento€").

Entregar todos los ahorros a un traficante en la costa oeste de Turquía, con la desesperación de no poder leer en sus ojos la seguridad del trayecto a la vista del fuerte viento, las salpicaduras del mar en el embarcadero y la precariedad de la lancha que se supone te transportará hasta la isla griega de Lesbos, una travesía de poco más de media hora. Caer al agua helada antes de alcanzar la orilla, chapotear sin que ello te permita permanecer a flote, sentir que el líquido entra por nariz y garganta y que te vas ahogando mientras los miembros, ateridos de frío, se quedan paralizados hasta que, finalmente, te dejas ir y mueres por la hipotermia, por el cansancio y porque unos "líderes" políticos no han sido capaces de tomar medidas conjuntas, ponerse de acuerdo para afrontar tal calamidad en países donde millones más sin recursos para huir, permanecen en situación desesperada.

Intento comprender los comentarios de las redes sociales en contra de esta (como lo llaman) "invasión de musulmanes", el "deberían quedarse en los países saudíes", el "tratarán en el futuro que las mujeres de aquí estemos tan vejadas como tienen a las suyas"€ porque el desear que Europa sea el hogar de todos los desamparados por pura empatía, posiblemente sea una engañosa utopía y ante tremenda catástrofe ni siquiera los incompetentes de la ONU son capaces de encontrar soluciones, pero no puedo evitar pensar que esta desgracia comenzó aquel lejano día en que tres memos que andan por ahí, en un retiro privilegiado, lucrándose dando conferencias y sintiéndose totalmente al margen, aparecieran en una foto con los pies sobre una mesa sonriendo con soberbia. Me pregunto si ese trío, causante de una guerra originada sobre mentiras y que parece que nos ha llevado a este cataclismo sin percepción de solución, sentirá, en algún momento, un ligero remordimiento y, como el personaje de El valle feliz, perpetrará una descabellada excusa que contarse a sí mismo.

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