Cantina ilegal

Se busca hilo conductor

21.01.2016 | 01:39

Hacía tiempo que no venía por mi cantina mi gran amigo, y a la vez admirado, Nicolás Mingorance, el afamado letrista de la Ni-Fú Ni-Fá, al que le gusta con locura las garbanzas de mi madre y que, de cuando en cuando, se echa un salto por mi negocio a disfrutar de dicho condumio. Me encantan las visitas de Nicolás porque siempre hablamos de letras de murgas, de las de antes, de las de ahora, de la dificultad en hacerlas, de las modas, de lo que a la gente le gustaba antes y lo que le gusta ahora. Siempre que nos vemos, disfrutamos mucho haciendo comparaciones.

Nos llama mucho la atención esas modas no escritas, pero establecidas, que las murgas han asumido ellas solas a la hora de hacer las letras. A finales de la década de los noventa, a raíz de la inclusión en los repertorios de Trasnochados de un pasodoble, las murgas empezaron a incluirlo también como una de sus cuatro canciones cada año; hubo alguna que se presentaba en alguna edición con dos pasodobles en su interpretación. Tanto fue así que acabó choteado; los letristas acudían a ese recurso como la solución al apuro de última hora, veían fácil hacerlo y su uso fue en aumento, tanto en murgas adultas como infantiles, hasta que acabaron por cansar al público y dejar de utilizarlo. Pues algo similar ocurre hoy en día con el popularmente llamado "hilo conductor". Con ese sistema que ahora gusta tanto, la mayoría de letristas optan por usar un modo de escribir con el que se estrujan la cabeza para buscar un hilo argumental. Ese tema en concreto, se usa como nexo de unión de todo un batiburrillo de asuntos que, en algunas ocasiones queda perfectamente empastado, pero que en otras chirría al oído al evidenciar que algunas cuestiones son metidas con calzador en ese denominador común. El abuso de este sistema hace que nos suene a música celestial el que una murga nos ofrezca una canción monotemática y bien argumentada.

Sabemos que todos los extremos son malos y el equilibrio ideal viene en ofrecer un poco de todo. De seguir con esa obsesión, no sería nada extraño que cuando pasemos por delante del algún local veamos un cartel en la puerta que diga: Se busca hilo conductor.

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