Luz de luna

IU no es un instrumento de Podemos

30.12.2015 | 02:00

L levo días escuchando cómo diversos medios de comunicación han criticado duramente el resultado obtenido por la candidatura Unidad Popular (UP) en las elecciones generales hasta el punto que ya dan por finalizada la andadura de Izquierda Unida (IU) en el marco político español. Ahora todo el mundo babea con Podemos, el adalid que nos sacará de los males que azotan este país, pero las imperfecciones también afectan a los creadores del universo.

IU no debe convertirse en un instrumento en manos de Podemos con el fin de que lo utilice para llegar al poder a base de hacer creer a la sociedad que es la única fuerza que representa a la izquierda. Esto lo digo dolido tras las declaraciones de Julio Anguita en relación a que IU debe continuar acercándose al partido de Pablo Iglesias para llegar a un acuerdo con el fin de crear un frente común -circunstancia que también se deja entrever en el discurso de Alberto Garzón- cuando ya hemos visto numerosas muestras de que la línea directriz de Podemos no va paralela a esa idea y, por el contrario, sí ha sabido trabajar muy bien el proceso de demolición interna de distintas fuerzas de izquierda con el fin de desmantelarlas para que tanto sus candidatos como su electorado pasen a formar parte de sus filas bajo la idea maquinada de que el voto útil es mejor que hacerlo a favor de viejos trasnochados comunistas.

Esos medios de comunicación y Podemos no han difundido correctamente el trasfondo de esos comicios al no valorarlos en su justa medida en aquellas comunidades donde sí se creó una candidatura común integrada por ambos partidos, dando pie a ensalzar su magno triunfo materializado en 69 diputados cuando en realidad esto es falso, ya que solo 42 de ellos pertenecen exclusivamente a esa formación.
El mejor ejemplo es la candidatura de confluencia En Marea (Podemos, Anova e IU), que se presentó en Galicia, logrando seis diputados, de los cuales solo dos pertenecían a Podemos, mientras uno era de IU, al que podríamos añadir el caso de En Comú-Podem (Podem Catalunya, Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, Equo y Barcelona en Comú) por Catalunya, otra muestra de que es posible fructificar este tipo de alianzas defendidas por IU por un bien común y no en beneficio y protagonismo de un partido sobre el resto, tal y como se ha querido imponer desde Podemos-Madrid, que ha utilizado los escaños de aquellos para publicitarlos como suyos.
Además, esas candidaturas ya han solicitado crear un grupo propio en el Parlamento, una seria advertencia a Iglesias de que se desmarcan de su política para plantear objetivos claros sobre sus territorios autonómicos.

Ahora también resulta que el partido de Iglesias trata de apuntarse otro tanto al figurar como exponente de la necesidad de reformar tanto la Constitución como esa ley electoral, con lo cual su oportunismo sigue creciendo, pues IU lo lleva defendiendo hace años como uno de los criterios para tratar de democratizar el país, de ahí que el resultado de esas elecciones hubiese sido distinto con una única circunscripción electoral, pues UP hubiese alcanzado hasta trece diputados.

Podemos es un experimento de laboratorio condenado a desaparecer por su propia inercia, pues su electorado está formado en parte por una masa descontenta e indecisa que atiende básicamente a la llamada de un discurso contra la corrupción y el bipartidismo. Por eso, no se puede permitir que IU sea manipulable al antojo de quienes creen que sin ellos no se logrará la transformación política y social imprescindible para la regeneración de este país, los mismos que aún no se enteran de que la lucha de clases continúa.

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