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A la Contra

Que nos gobierne el del porro

27.12.2015 | 02:00

Hacía tiempo que Lala y Chona no se hablaban. Desde la última vez que, en medio de una reunión de la comunidad de vecinos, Chona quiso ser presidenta y no lo consiguió, ésta decidió quitarle el habla a todos sus vecinos, y, de paso y como medida de presión, dejar de pagar los recibos de la comunidad.

Pero imagino que la Navidad lo une todo como el pegamento y quizá por eso Chona decidió dar el paso, descolgar el teléfono y llamar a su amiga y vecina Lala.

Tras varios tonos... Lala responde...
-¿Sí, quién es?


-El coño de tu estampa.

-¡Jesús, Lala, cuánto tiempo!

-Pues un montón Chona, desde que tú y toda la manada de merdellones del edificio me sacaron como un felpudo viejo de mi carrera a la presidencia de la comunidad.

-¡Por Dios, mujer! Si eso fue en mayo. Eso ya tienes que haberlo superado.

-Pues, sinceramente, no, amiga. La traición de mis vecinos me está pasando factura y estoy en tratamiento. Ahora estoy más animada, pero anduve unas semanas que no levantaba cabeza. Gracias a una amiga mía que me echó las cartas y me animó. A eso, y a Belén Esteban, que me escribe por el Facebook.

-Me alegro de que estés más animada, Chona. ¿Cómo pasaste la noche del 24, amiga?

-Pues mira, entretenida. Este año mi nieto Juapi está haciendo un curso de formación de arte floral que le salió por el gobierno, y me trajo un pino como un día de fiesta. Así que cogí, lo planté en el salón y lo llené de guirnaldas rojas y bolas chinas.

-¿Bolas chinas?

-Sí, Lala. Unas preciosas bolas chinas. Que da gusto verlas.

-¿Pero tú sabes lo que son las bolas chinas, niña?

-Claro, las que compró mi marido en el chino grande que montaron frente al Meridiano. Esos chinos están por todos lados. Y lo barato que venden. Tienen de todo.

-Es verdad, Chona. Son baratos. Mi misma hija Mari le compró a mi nieta Vanesa Guacimara el traje de maga de La Orotava para el festival del colegio el Día de Canarias. Y dice mi yerno Juan Ramón que este año el disfraz de la murga lo van a comprar en el chino que está en Los Majuelos. Por lo visto, este año han decidido apostar por un diseñador de fuera.

-Y pensando yo ¿cómo viste el resultado de las elecciones?

-Amiga, todavía no lo veo.

-El domingo pasado me tomé dos lexatines para ver si me ayudaban a entender algo. Por lo visto, ganó el PP pero perdió. El PSOE cayó, pero ellos esperaban caer más. Según Pedro, el churrero, ganó Podemos, que no tenía diputados y ahora el de la coleta tiene un buen puñado. Por lo visto, Albert Rivera sacó, pero no tantos como esperaba, y Coalición Canaria se salvó por los pelos. Se quedó Ani. Y también se quedó Casimiro. Bueno él no, el que él mando para el Senado.

-Pero entonces€ ¿quién va a gobernar?

-Yo creo que se están poniendo todos de acuerdo y quieren nombrar presidente a uno de Podemos que en el año 2008 se vio envuelto en una detención por presunto trapicheo de 10 bolsitas de cocaína en una verbena de Tías.

-Muchacha, pero como va a ser presidente un senador. Para presidir el Gobierno tienes que haber salido diputado.
-No sé, Lala. Yo ahí me pierdo, pero tú sabes que ellos están por cambiar la Constitución.

-Pero, mujer, ¿cómo va a mandar el país un mariguanao?

-La gente ha votado y ha decidido eso. Y a las urnas hay que respetarlas. Además, ¿dónde está escrito que no nos puede gobernar un camello? Siempre ha sido muy español que en las instituciones y partidos se cuele algún delincuente. Mira a Roldán, cuando Felipe González; mira a Rato, que tan querido era por Aznar; mira al Bárcenas del PP y a los socialistas y los ERE de Andalucía.

-Tienes razón, Chona. Pensándolo bien, hasta nos iría mejor con un camello al frente del Gobierno.

-Tú imagínate que legalicen la mariguana. Lo bueno que sería.

-Bueno Chona, te dejo que tengo la ropa vieja al fuego y se me quema.

-Vale, Lala. Un día quedamos y nos vamos de compras a un chino de esos.

-No sé amiga, a mí esos grandes almacenes no me inspiran mucha confianza.

-A mí tampoco me inspira confianza la junta directiva de la comunidad que han elegido, y aquí sigo viviendo. No me he cambiado de edificio.
Ambas amigas terminan la conversación y cuelgan el teléfono. Y es lo que tiene la Navidad, que nos une como el pegamento o nos separa como la política. No hay más que ver el resultado del pasado domingo, en el que la gente ha dado un golpe en la mesa, se ha pronunciado en las urnas y los políticos siguen sin ponerse de acuerdo.

Posdata

La grifa es el demonio. ¡He dicho!

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