Zigurat

Debacle y emersión

26.12.2015 | 02:00

E l tan esperado 20-D ha resultado ser toda una agridulce realidad. Cercanos a una escuálida mayoría, el PP y el PSOE, con el peor resultado obtenido por la socialdemocracia de derechas, han quedado situados en una nada halagüeña posición. Por otra parte, el triunfalismo contestatario de Podemos y el transformismo centrista de Súbditos, que no Ciudadanos, partido de derechas, han quedado en cierta manera convertidos en árbitros de una insatisfactoria situación que hasta podría desembocar en otra nueva convocatoria electoral.

Estos dos últimos partidos ha imitado a los partícipes del bipartidismo: "...las dos fuerzas emergentes en estas elecciones, Podemos y Ciudadanos [Súbditos], no ha sido una forma distinta de hacer política nueva: nueva, horizontal, rupturista y digital. De hecho, a medida que crecían en las encuestas, hemos visto cómo adaptaban características de la política de toda la vida: vieja, vertical, reformista y analógica" (El País, Prometen y cumplen, Víctor Lapuente, página 11, 22 de diciembre de 2015). La fuerza del mimetismo se ha impuesto, y muchos recordamos el ascenso y posterior integración de los Verdes en Alemania.

Se entra así en una nueva Transición, y la primera ha demostrado fehacientemente su carácter coyuntural y, por tanto, imperfecto. Más que el programa de los partidos políticos ha imperado el manifiesto personalismo de sus cabezas de lista. Podemos no figura como efectiva alternativa para el PSOE ya que se ha declarado firme partidario de un referéndum autodeterminista que preconiza para la nación catalana, por ejemplo. Por su parte, Súbditos se pelea y puede continuar peleándose estadísticamente con el PP, y de celebrarse unos nuevos comicios podría diluirse en tal pugna. Más que evidentemente, quienes siempre han procedido a "congelar" la Ley Electoral ahora son víctimas de ella. También han dejado víctimas por el camino: Podemos sacrificando a Izquierda Unida y Súbditos sumergidos en la vorágine generada por el PP. Así, Alberto Garzón, una mente políticamente lúcida, no ha podido formar grupo parlamentario propio, lo cual patentiza que IU ha sido sacrificada. Europa, la de los mercaderes, se muestra preocupada ante tal panorama político que podría afectar a la unión europea, que lo es tan sólo en materia económica o, más específicamente, en materia financiera.

También, un apartado importante, y es que no se ha podido leer que los nuevos diputados y senadores deseen evitar prorrogar sus mandatos como presuntos representantes de la ciudadanía del Estado español, lo cual dice mucho. O sea, los contestatarios se convierten en reflejo de los dos viejos leones del bipartidismo, el PSOE y el PP. Y

continúa amenazando otra posible convocatoria electoral, nada deseada por Angela Merkel y François Hollande. La pelota permanece en el expectante alero de una pretendida democracia.

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