Opinión

Ricardo Acirón Royo

23.12.2015 | 02:00

E l jueves 17 falleció el periodista Ricardo Acirón Royo a los 72 años en la Clínica Universitaria de Navarra a consecuencia de un cáncer. Creo que puedo hablar con conocimiento de la vida de mi gran amigo Ricardo. Yo empecé a leerle en el Diario Lucha de Teruel, del cual era director, allá por el año 1965, que escribía una columna que narraba con sencillez la vida cotidiana de Teruel, y le daba un estilo que enganchaba a cualquier lector, por su estilo y amenidad.

Admiré siempre a Ricardo porque hacía honor a su patria chica Caminreal (Teruel), porque los turolenses son trabajadores infatigables, muy patriotas y amantes de la libertad de su patria. Como Ricardo hacía honor a su tierra le faltaban horas del reloj para trabajar sin descanso, fue todo un ejemplo de honradez, seriedad y, sobre todo, muy humano.

De él aprendí su ejemplo, la cita de un intelectual: "La verdad os hará libres", aunque por ello hay que pagar un precio muy caro; pero merece la pena, aunque se vean los mercenarios de la pluma que usan el insulto, la zafiedad y las descalificaciones, la pagan y muy caro, ya que, como escribió un intelectual: "El culpable tiene una condena, y es que su conciencia no les absuelve nunca".
A Ricardo lo conocía una noche en la autopista del Norte del Tenerife cuando yo era Guardia Civil de Tráfico, tras haberlo buscado por toda la Isla, ya que había venido a Tenerife como maestro nacional desde su tierra de Teruel. Desde aquel día lo invité a mi casa, y desde ese día, Ricardo fue parte de mi familia.

Fue a través de nosotros como Ricardo conoció a Carmita, su esposa, y de cuyo matrimonio están sus hijos Raquel, José Miguel y Pili, estampa viva de esa ejemplar madre y padre, que son verdaderos ejemplos de virtudes.
Ricardo, además de maestro nacional, era Licenciado en Periodismo por La Universidad de Navarra, Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y, desde 1991, fue catedrático de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, en Tenerife.

Ricardo ha sido mi mejor amigo y su muerte fue un auténtico mazazo, ya que el jueves 17 como todos los días, tras oír misa en Las Siervas, tomábamos el café juntos.

Con lágrimas en los ojos en la Santa Misa cuando el Padre Antonio pidió una oración por el alma de Ricardo, yo recordaba a este gran amigo.
Yo creo que el mejor recuerdo que nos deja Ricardo es lo que escribió un célebre escritor: "Los individuos mueren, pero todas las verdades que han tenido y las cosas buenas que han hecho, no se pierden con ellos, la humanidad las recoge y los hombres que pasan por su sepultura las aprovechan" (G. Mazzini, político y escritor italiano).

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