Tribuna abierta

Entusiasmo, una energía renovable y limpia

20.12.2015 | 02:00

E s verdad que cuando uno se enfrenta a grandes problemas o días de dificultades extremas, lo mejor es acercarse a ver los ojos con los que los niños miran el mundo. Esta semana pasada hemos inaugurado en el Cabildo el Jurassic PIT, la gran fiesta que organizamos cada año para los más menudos, en la que nos colamos también los padres, haciéndo como que vamos obligados cuando a veces nos divertimos tanto como ellos.

Lo veo a menudo con mis hijos. Y lo podemos ver todos los días en el comportamiento de los niños. Tienen entusiasmo. Eso es lo que les diferencia del mundo de los adultos. Cada día, cada cosa, cada experiencia, la viven con una intensidad maravillosa. Hasta el día más aburrido y más gris de colegio pude cambiar en un segundo sólo con que ocurra algo extraordinario, una visita inesperada a la clase o un pájaro en la ventana.

El entusiasmo es un combustible inigualable. Produce una ignición en el motor de las sociedades que les hace alcanzar cotas impensables. Cuando algo nos ilusiona, cuando se despierta en nosotros las ganas y el deseo de conseguir una meta, ninguna carga es demasiado pesada para que no podamos con ella.

Eso es lo que intento trasmitir cada día a quienes estamos al frente del futuro de Tenerife. La necesidad de volver a entusiasmarnos con lo que hacemos. Esto no es una obligación y nadie nos puso una pistola en el pecho para que nos presentáramos al Cabildo. Estamos aquí porque tuvimos el sueño de poder cambiar las cosas y queremos hacerlo realidad. Así que no valen excusas. Es verdad que hemos pasado una época de enormes calamidades, de estrecheces económicas para algunos, de cruda pobreza para otros. Todos conocemos casos de personas que de la noche a la mañana han pasado de ser familias de clases trabajadoras a tener a todos sus miembros en el paro y atravesar gravísimas dificultades para sobevivir. Pero si hemos empezado a salir de ese pozo ha sido gracias al sudor de nuestra propia frente. Nadie va a echarnos una mano desde fuera si no empezamos a echárnosla nosotros mismos.

El pueblo de Tenerife ha sido fuerte y ha sido solidario. Nuestra economía ha resistido sin hundirse los efectos del temporal. Ahora se trata de reparar las vías de agua, de seguir rescatando a la gente que estuvo a punto de ahogarse y de trabajar para que nuestro barco vuelva a coger velocidad de crucero. Y a prepararnos para que cuando lleguen los tiempos mejores podamos volver a llenar la despensa, la caja de resistencia con la que sobrevivimos a los malos momentos.

Ahora vuelvo a ver el entusiasmo en mucha gente. Lo veo en quienes ya imaginan el principio del milagro de la reactivación económica en el Norte de la Isla, por la que hemos venido trabajando incansablemente desde el Cabildo y los Ayuntamientos. Lo veo en quienes se han dado cuenta que Tenerife tiene un desarrollo equilibrado que nos hace más resistentes –resilientes dicen los que saben– a las adversidades. Tenemos que empezar a poner guapa a Tenerife con cientos de pequeñas obras de embellecimiento en nuestras carreteras y zonas turísticas. Y acabar los grandes viarios que llevamos años esperando. Y lanzar el desarrollo del polígono de Granadilla y las nuevas industrias que se van a instalar allí y en la zona portuaria de Santa Cruz, que serán puestos de trabajo estables de alta calificación.

Vamos caminando con paso firme y se nota. Y no es un mérito de nadie porque es de todos. Es de quienes transformaron el Cabildo de Tenerife en una administración poderosa, con funcionarios de prestigio y una implantación popular inigualable. Es de quienes han trabajado desde el gobierno y desde la oposición entendiendo que ambos lo hacían por el bien del pueblo de Tenerife. Es el fruto de una larga tradición insular de construir en vez de destruir, una cultura que ha hecho del Cabildo algo diferente. Hoy que nos toca a todos los ciudadanos españoles ir a votar, sólo deseo que sea cuál sea el resultado de las urnas afrontemos los próximos años con los ojos limpios y el entusiasmo de los niños. Que sea cual sea el próximo gobierno tenga la suerte de tener la misma ilusión y las mismas ganas de trabajo que tenemos nosotros en nuestro Cabildo.

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