Tribuna abierta

VIH hoy

10.12.2015 | 18:12

El pasado 1 de diciembre se celebró el Día Mundial del SIDA y del VIH, virus que la causa. Hoy en día, la infección por el VIH no se considera una enfermedad mortal en los países desarrollados sino una patología crónica. La llegada de los fármacos antivirales ha logrado mejorar la esperanza y la calidad de vida de los seropositivos equiparándolas a la de las personas no infectadas. Este ha sido posiblemente el principal motivo por el que le hemos perdido en buena parte miedo a la infección por el VIH. Pero el estigma social sigue existiendo y hace que muchos afectados escondan su condición, lo que también contribuye a que el número de los infectados no disminuya. Los datos que manejan los expertos reflejan que en España se mantiene estable la cifra de 3000 nuevos contagios cada año; que en el mundo hay casi 37 millones de portadores del virus; que aproximadamente dos millones de ellos se infectaron en el último año; y que más de un millón de personas falleció por la enfermedad. En nuestro entorno, el mayor grupo de riesgo lo constituyen los hombres homosexuales y los inmigrantes en su país de llegada. En cambio, en el colectivo de las mujeres las cifras de casos de infección se ha reducido. En España, prácticamente todos los casos diagnosticados reciben medicación antiviral y por tanto se logra frenar la evolución de la enfermedad de la infección. El verdadero problema se presenta cuando el diagnóstico es tardío. En menos de la mitad de los casos se llegó a detectar el VIH en la fase de enfermedad o SIDA. Otra cuestión a tener en cuenta es que muchos afectados suelen presentar otras enfermedades de transmisión sexual y la infección por el virus de la hepatitis C, lo que empeora el pronóstico del paciente. Pero el problema real de nuestro tiempo reside en que más de la mitad de los seropositivos en el mundo no tienen acceso a la medicación. Este es uno de los retos de la salud pública más importantes, especialmente en los países menos desarrollados donde además el uso del preservativo es muy bajo, ya sea por la falta de medios o bien por las barreras culturales.

Los fármacos antirretrovirales impiden que el virus se reproduzca, de esta manera se reduce la carga viral del paciente a niveles que en muchos casos son indetectables y esto reduce las posibilidades de trasmisión a otras personas, además de lograrse con ello que el sistema inmunitario no se dañe evitando así que la enfermedad progrese. Para asegurar el éxito terapéutico el tratamiento se prescribe de por vida, deben respetarse las dosis y los horarios de las tomas. En los últimos años la medicación antiviral ha sido protagonista de la evolución y pronóstico del VIH. Las últimas investigaciones han llevado a la profilaxis preexposición (PrEp) que consiste en suministrar tratamiento antiviral a personas con riesgo de contagio por el virus. Se trata de una medicación de protección. Hasta el momento sólo se ha utilizado en Estados Unidos y, muy recientemente en Francia. Sin embargo, y aunque los expertos afirman que los estudios realizados son prometedores este tipo de tratamiento plantea muchas preguntas al respecto como: cuáles son los posibles riesgos a los que se exponen los sujetos sanos al someterse a este tratamiento, qué posibilidad existe de que el virus cree con el tiempo resistencias a los antivirales, así como a cuánto ascendería el coste que supondría todo esto para el sistema sanitario. Por el momento nos quedamos con el eslogan de "póntelo, pónselo", que después de veinte años sigue siendo manteniendo su eficacia en la prevención de las enfermedades de trasmisión sexual, que aún en nuestros días se mantienen en auge.

dermatólogaveronicadiaz.es

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