Hablando en plata

Los olvidados

08.12.2015 | 02:00

España es un país con una gran tradición ciclista. Son innumerables las pruebas que se realizan a lo largo de todo el año en nuestro país, empezando por La Vuelta, unacompetición que se encuentra entre las mejores del mundo. Son muchos los campeones del Tour de Francia o de las distintas modalidades que ha dado nuestro país, basta con citar a Miguel Induráin o a Alberto Contador para que a todos se nos vengan imágenes de sus victorias a la cabeza. Sin embargo, España carece de una cultura de uso de la bicicleta como medio de transporte, y son varias las causas que explican este hecho. Por un lado, el moderado coste del uso del vehículo privado, más aún en Canarias, con los bajos precios del combustible. A esto debemos de sumarle la falta de espacios en las ciudades para utilizar la bicicleta, como son los verdaderos carriles bicis, y no aquellos donde de repente uno se encuentre con un pivote o un peatón maleducado. Además, muchas de las carreteras incumplen la normativa vigente en cuanto al ancho de los arcenes se refiere o, en el mejor de los casos, éstos se encuentran impracticables.

El problema más importante está en ciertas carreteras de Tenerife, sobre todo las más frecuentadas por ciclistas, como son las de Guamasa, Candelaria por la carretera vieja del Sur, o la vía que conecta Santa Cruz con San Andrés. La mayoría de los conductores no recuerda que deben de dejar un metro y medio de distancia al adelantar a un ciclista, y en contra de la creencia popular, infundada por otro lado, los ciclistas están autorizados a ir en parejas y en paralelo. Es recomendable que al rebasarles se aminore la velocidad, puesto que incluso el viento fruto de la estela del vehículo podría desestabilizarles y provocar un fatal incidente. No son pocos los usuarios de este medio que han muerto fruto de la falta de civismo de muchos conductores, que deseosos de adelantar, no tienen en cuenta a los que son más débiles. Son habituales los enfrentamientos entre algunos ciclistas y conductores, que carentes de toda educación son capaces de enfrentarse, aún a sabiendas de que no tienen la razón. Afortunadamente, son cada vez más los ciclistas que entre su equipamiento cuenta con pequeñas cámaras, cuyas imágenes pueden aportar como prueba documental para una denuncia.

No existen soluciones mágicas para este importante problema, más allá de concienciar, empezando por los más pequeños, de la importancia de respetar la señalización. Al igual que la Dirección General de Tráfico (DGT) realiza numerosas campañas para concienciar sobre el uso del cinturón, no es menos importante que se promulgue el conocimiento y el respeto a los ciclistas, así como aumentar los carteles informativos que avisen de la presencia de los mismos, recordando a los conductores la obligación de dejar como mínimo un metro y medio de distancia, como ocurre en otras islas como Fuerteventura y Lanzarote y, por supuesto, y viendo que los españoles aprendemos a respetar las normas cuando nos tocan el bolsillo, resulta fundamental un aumento en los controles por parte de la Guardia Civil con el fin de castigar, aunque solo sea económicamente, a todos aquellos incívicos que se creen dueños de la carretera, o al menos que la presencia de la Benemérita disuada a los más osados de poner en peligro la vida de nadie. En esto, como en todo, también se echa en falta una importante inversión en carreteras, en reasfaltar muchas de las que ya están, pero parece que en este caso la prioridad del Cabildo es la de abrir nuevas vías, aún a sabiendas de que no cuentan con un presupuesto necesario para mantenerlas.

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