Retiro lo escrito

El diálogo en Venezuela

08.12.2015 | 02:00

U n poco conocido escritor venezolano, Rufino Blanco Fombona, que estuvo preso en su país y que lo representó como cónsul en una vida de fiero y desigual combate por la gloria, fue en su madurez nombrado gobernador del territorio del Amazonas. A lo largo de medio siglo todos los gobernadores habían muerto asesinados y así continuó ocurriendo cuando don Rufino abandonó el cargo. "Como gobernador", escribió más tarde, "apenas fui un paréntesis entre dos muertos". Eso es lo que todos los venezolanos –los del oficialismo chavista y los opositores– deben evitar que ocurra con Nicolás Maduro: no puede ser un paréntesis, un calamitoso paréntesis, entre dos tiempos muertos. La victoria de la Mesa de la Unidad Democrática, con una participación electoral que arañó el 75% de los votantes, ha sido contundente. En la tarde de ayer los dirigentes de la MUD aseguraban que habían obtenido 112 diputados (las sucesivas reformas electorales chavistas, que favorecían a la fuerza más votada, se ha vuelto en contra de Nicolás Maduro y los suyos) y esos dos tercios de la Cámara les permitiría, según la Constitución, designar o remover determinadas autoridades, promulgar leyes orgánicas o incluso reformar la Carta Magna. La reacción del presidente de la República en un primer mensaje a la nación ha sido proclamar el respeto por los resultados electorales.

Fue una agradable sorpresa porque durante los últimos meses Maduro llegó a regurgitar barbaridades sobre un posible triunfo de la MUD, y de forma igualmente preocupante, varios dirigentes y numerosos candidatos de la oposición vomitaron barrabasadas a propósito de la hora de la venganza. Ahora la única actitud cívicamente aceptable es la negociación, el acuerdo y el consenso. El chavismo controla el gobierno federal, la inmensa mayoría de los gobiernos estatales, el Tribunal Supremo, las Fuerzas Armadas. No es un poder agonizante y en su interior se ejercerán presiones para preparar un numantinismo sordo a cualquier requerimiento parlamentario o resultado electoral. Varias fuerzas derechistas integradas en la MUD, asimismo, creen o quieren creer que el régimen chavista está a punto de caer y que no merece contemplaciones: que cojan sus corotos y se marchen del país, y si les acompañaran dos o tres millones de comunistas, mucho mejor. Es una chifladura simétrica que puede ser letal. Aquí y ahora solo cabe diálogo, y si el diálogo no funciona, pues se empieza a dialogar de nuevo. Un diálogo con dos objetivos: corregir una política económica que ha llevado al país a un desabastecimiento alimentario y médico intolerable y articular una política de seguridad que permita respirar por las esquinas. Y luego está la reforma política y constitucional que deberá contar con dos requisitos básicos e interrelacionados: el país ni puede tener como ejemplo democrático a Cuba ni puede retroceder socialmente a 1998.

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