Artículos de historia

Guillermo de Jorge

06.12.2015 | 01:44

No guardo memoria exacta del día y el año. Hubo momentos de juventud en que, por desidia o hastío, mi diario quedaba postergado durante meses; pero sé que conocí al entonces jovencísimo poeta Guillermo de Jorge Hernández (los amigos siempre lo llamamos Willy) durante los primeros cursos de Filología en La Laguna de finales del siglo pasado y comienzos de éste. Recuerdo una conversación risueña en el aula 1.9 de Guajara después de una clase. W?illy siempre fue un tipo afable, educadísimo, entusiasta, con una gran madurez, que ha estado viviendo fuera durante años: Murcia, Almería, etc., y viajando de aquí para allá. Nos encontramos pocas veces después de aquellos años de aprendizaje en Guajara; pero él solía llamarme cada cierto tiempo y en 2003 y en la primavera de 2008 fuimos juntos a La Gomera para comernos un potaje de berros, bebernos unas cervezas y visitar el instituto de San Sebastián para hablarles a los adolescentes del siglo XXI de por qué la poesía, para qué nos sirve aún y por qué sigue valiendo la pena; aunque parezca imposible, o precisamente por eso. Fueron días luminosos compartidos con otros poetas como David Guijosa, Coriolano González, Bruno Mesa o Álvaro Perdigón.

Este otoño volví a encontarme con Willy y con Gloria, su mujer. Una tarde de weekend en Las Galletas me sirvió para conocer a sus dos hijos pequeños, y para comprobar que el entusiasmo de aquel joven poeta de los viejos años en Guajara se mantenía intacto. Le regalé Noche en jardín destruido (2015), mi último libro, y él me correspondió por partida triple con su HK-G36E (2008) y dos hermosas plaquettes: Poeta de guardia y En legítima defensa. Dividido en cinco partes, HK-G36E es un texto que se encarga, mediante una difícil economía lingüística, de al menos dos grandes temas: la muerte y el amor. El festejo erótico, en tu pecho; quebrando simetrías; / proclamando amar / con estas vencidas palabras", no es menos intenso que la conciencia de la muerte y nuestra fragilidad: "crepitan / las gargantas del dolor // deteniéndose / con el resto de los días / al borde de una alambrada, llegando a fundirse en el tópico latino de la militia amoris: "antiguos combates sobre el cuerpo".

Willy acaba de editar Afganistán: diario de un soldado (2015), que espero leer muy pronto con el placer y el agradecimiento de siempre.

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