Zigurat

Perfectas birrias literarias

05.12.2015 | 00:31

S e abre el mes de diciembre. Se inaugura de nuevo la convertida en horrenda Navidad S. A. con su extenso cortejo que eufóricamente llega a exceder toda mala suerte de insinuaciones, o sea, acceder al más absoluto cinismo. Es cuando el deliberado autobombo de algún que otro escribidor, que no escritor, puede llegar a ofrecer perfectas birrias literarias, y es que todo cabe en el mercado que ya de por sí deja de ser estrictamente literario para convertirse en toda una desconcertante por deplorable aportación. Suele suceder lamentablemente que un escribidor abuse de la paciencia del lector, y para nada hace falta citar al abusador de turno.

Poco se agradece a textos literarios consagrados en traicionar que no transgredir -que siempre se agradece-, la poesía, el cuento, la novela y el ensayo, para convertirse en antipoesía, anticuento, antinovela y antiensayo. Hay quienes en un exceso de pretensiones, por residir fuera de nuestro septenaria comarca canaria, por habitar en en la cicatriz mesetaria, vulneran la realidad y aspiran a ofrecernos perfectas birrias literarias. Cuando se escupe al hablar y se erigen anticreativas defecaciones, el lector decide abandonar su meritoria atención o huir despavorido.
Evidentemente, existen vendedores de páginas en forma de libro, especializados en ofrecernos gato por liebre y para muestra el culto al onanismo literario. No nos encontramos entonces ante verdaderos escritores, tropezando con fenicios de turno y returno, los mismos que tanto proliferan en el mercado editorial. Todo un abuso absurdamente reiterado una y otra vez.

El viejo y honorable oficio de escribir no se debe convertir en nauseabundo oficio funerario, esto es, en darle sepultura a la imaginación. El hecho de manejar la sintaxis y elevar el imaginario propio de quienes sí saben escribir, en modo alguno debe ser patente de corso para quienes humillan a la literatura, y esto puede llegar a suceder, y el lector, que muchas veces posee considerable olfato, sabe cuando se encuentra ante pequeñas malformaciones antipoéticas, anticuento, antinovela y antiensayo. La insensatez de la ambición puede culminar en forma de ambicionado libro que en absoluto lo es para convertirse en pavoroso bodrio. Sucede frecuentemente y cuando el escribidor de turno y returno desea destacar socialmente recurre al `negro´ que sí domina el arte de saber imaginar y gratificar, por respeto, al más exigente lector, le concede el máximo respeto.

Vivir de la literatura es muy difícil, tanto que hasta llega a rozar lo imposible. Lo han padecido aquellos auténticos escritores para quienes el oficio de escribir no es sacarle jugo a la Navidad S. A. Esos hombres y mujeres se han volcado en escribir y en ocasiones se han encontrado en mitad de la tormenta pero no han sucumbido.

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